Sábado 28 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Menos bolsas, mejor ambiente

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Columnista: Alfonso Marin

Es posible que un buen sector de colombianos hayamos mirado con algo de escepticismo la medida tomada hace un año, orientada a estimular la disminución en el consumo de bolsas plásticas en nuestras actividades diarias. Sin embargo y para sorpresa de todos la medida ha dado muy buenos resultados según el balance del primer año, al dejar de consumir mil millones de unidades, el equivalente al 50% menos de lo registrado un año antes. Independiente de las cifras, muchas lecturas o conclusiones podemos destacar de este comportamiento de la ciudadanía. En primer lugar satisfactorio por demás saber que existe un conocimiento generalizado de la importancia de cuidar el medio ambiente con la colaboración de todos y, en segundo lugar, entender que basta con mejorar un pequeño comportamiento como lo es usar o no una bolsa plástica, para obtener resultados sorprendentes en la protección del medio ambiente. La suma de pequeños esfuerzos puede más en estos casos que un esfuerzo solitario por generoso que sea. Sin tener que volver al canasto o la mochila que durante muchos años utilizamos para hacer mercado, han venido apareciendo otras fibras o recipientes amigables con el medio ambiente, que además de tener un buen diseño cumplen a cabalidad con la necesidad de facilitarnos el traslado de nuestras compras del almacén a la casa. Salir de compras es sin duda un gran placer aquí o en cualquier lugar del mundo y mejor todavía si nuestro propósito se logra satisfactoriamente encontrando todo lo que habíamos pensado comprar. La bolsa plástica que era la señal inequívoca de que habíamos comprado algo, al paso que vamos muy pronto dejará su lugar cuando las cosas nos lleguen hasta la casa en otros recipientes, simplemente porque las pedimos para no tener que salir de casa, porque el estilo de vida así lo exige. Cambiar las costumbres ciudadanas siempre será una tarea difícil y peor aún si se hace de una manera coercitiva, lo mejor, y así lo recomienda el sentido común, es hacerlo cuando toda la sociedad está consciente de las bondades de cambiar, porque está en juego la supervivencia de la misma comunidad, como en este caso de las bolsas de plástico, que ya casi estaban ahogando los ríos y los desagües de los edificios públicos y privados, con graves riesgos de inundaciones peligrosas. Ojalá en otros frentes hagamos lo mismo.

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Autor: Alfonso Marin
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