Lunes 27 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Las crisis del Atlético

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Columnista: Alvaro Beltran Pinzón

A poco andar de la Liga Águila II, una vez más el Atlético Bucaramanga entra en crisis al despedir al Director Técnico y contratar uno nuevo para salvar la pobre campaña cumplida. De quince puntos disputados solo ha conquistado cuatro y le restan catorce partidos, de los cuales tendría que ganar como mínimo siete para poder clasificar a las finales.

Aunque hay rumores de indisciplina de los jugadores, lo que se aprecia es la ausencia de un proyecto futbolístico definido. Desde 2016, cuando volvió a ascender a la primera categoría, han desfilado nueve técnicos en propiedad y dos interinos. Es decir, uno cada dos meses. Idéntica situación se advierte en la gestión administrativa con el nutrido paso de presidentes y gerentes. Las quejas de unos y otros revelan serias dificultades para trabajar con los dueños del Club.

Quizás no se trate solamente de buscarle reemplazo a un entrenador o a un directivo. El recurrente estado de cosas exige revisar los factores que causan la deficitaria actuación del plantel. Se ha dicho que la participación por derechos de televisión y transferencias de la Dimayor estimulan la conformación de una nómina limitada para derivar un lucro cicatero. Más allá de esta contabilidad, deben existir espacios de análisis para acoger otros indicativos que son invaluables y que forman parte del aura de una institución con profundo anclaje social.

A pesar de que el Bucaramanga no ha sido un triunfador nato en su historia, lo cual se ve reflejado en que junto con el Deportivo Pereira son los únicos equipos de tradición que no han logrado titularse como campeones en la Primera División, es innegable su carácter emblemático y su significación para una legión de seguidores. Circunstancias que demandan la preocupación no solo de su dirigencia sino de las autoridades municipales y fuerzas cívicas.

Además de reclamar la solidaridad de los aficionados y de buscar un legítimo beneficio económico, los propietarios deben ser conscientes que no pueden soslayar su enorme responsabilidad frente al buen desempeño de una de las representaciones simbólicas más características de nuestra ciudad.

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Autor: Alvaro Beltran Pinzón
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