Lunes 22 de Enero de 2018 - 12:01 AM

El despertar del gigante amarillo

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Columnista: Anastasia Espinel

Todos admiramos la milenaria cultura china pero ¿qué es lo que sabemos sobre sus orígenes? ¿Dónde y cuándo se produjo el despertar del gigante amarillo? Tanto la fuente escrita más antigua de la civilización china, el Libro de las Odas, como los hallazgos arqueológicos recientes confirman que el “despertar del gigante amarillo” no se encuentra en las fértiles llanuras de las desembocaduras de los ríos Azul y Amarillo, sino en una región poco acogedora llamada por los arqueólogos chinos el Área Nuclear o, debido al carácter de su suelo, la Llanura de Loess.

El Libro de las Odas y otros textos de la literatura legendaria china apuntan hacia la Llanura de Loes como el lugar de origen del pueblo chino. El clima y las condiciones poco favorables no parecían apropiados para ubicar allí “la tierra prometida” para los ancestros de los chinos, hasta que en los años 1930 una expedición arqueológica encontró a orillas del pequeño río Weishui, en pleno corazón del Área Nuclear, un poblado neolítico construido aproximadamente en el IV milenio a.C.

Aquel poblado, conocido hoy como Pan-po, actualmente es considerado el asentamiento humano permanente más antiguo en el territorio chino. Tenía unos 600 habitantes y estaba rodeado por una zanja destinada al drenaje, la defensa o ambas cosas a la vez. Las casas, construidas de un entramado de mimbre con barro, fueron edificadas parcialmente bajo tierra. En el centro del poblado se levantaba una edificación algo más grande, una especie de granero público, ya que en sus ruinas aparecieron algunas vasijas que contenían restos del grano. Por raro que parezca, no se trataba de arroz, planta que va asociada con esta civilización, sino de mijo; por lo tanto fue el mijo y no el arroz la base alimenticia de los primeros habitantes de China. También fueron encontrados hoces de piedra, azadones y palas, no muy distintos a aquellos que utilizaban los campesinos chinos recientes.

Aún faltaba mucho para el descubrimiento de los metales y de la seda, de la porcelana y de la escritura jeroglífica, del papel y de la imprenta, de la brújula y de la pólvora, pero fue precisamente allí, en la pequeña y humilde aldea llamada Panpo donde comenzó el despertar del brillante genio chino.

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Autor: Anastasia Espinel
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