Sábado 10 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

La mujer que nos dio nuestro día

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Columnista: Anastasia Espinel

El 8 de marzo el mundo entero celebra el Día Internacional de la Mujer, pero ¿qué tan frecuente recordamos sus verdaderos orígenes y de aquella mujer única que convirtió su celebración en una festividad internacional? Todo comenzó el día 8 de marzo de 1908, en una fábrica de textiles en Nueva York cuyas obreras declararon una huelga en protesta contra las condiciones insoportables de trabajo. El dueño de la fábrica se negó a cumplir sus exigencias y declaró el paro como “ilegítimo”. Las trabajadoras indignadas ocuparon la fábrica y el dueño mandó cerrar todas las puertas y prender fuego. Como resultado, 129 trabajadoras murieron entre las llamas. Dos años después, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague, Clara Zetkin, líder del movimiento revolucionario alemán, propuso conmemorar a las víctimas de la tragedia neoyorkina, proclamando el día 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Tabajadora. ¿Quién era Clara Zetkin, aquella mujer que nos regaló a todas las mujeres del mundo aquel día tan especial? Hija de un humilde maestro rural de Sajonia, desde temprana edad, cuando era estudiante del Gimnasio Pedagógico en Leipzig, comenzó a asistir a las reuniones de los social-demócratas y en 1878 ingresó en el Partido Socialista de los Trabajadores. Junto con su esposo, el revolucionario ruso Óssip Zetkin, se vio obligada a emigrar a Zúrich y posteriormente a París donde participó en la creación del II Internacional y publicó numerosos artículos sobre la participación femenina en la revolución. En 1889, cuando el esposo de Clara murió de tuberculosis, ella se quedó sola con dos hijos pequeños y se vio obligada a ganarse la vida como traductora, pero jamás abandonó sus actividades revolucionarias. En 1892, apenas pudo regresar a su natal Alemania, fundó el periódico “La Igualdad” y en 1907 se convirtió en líder de la Sección Femenina del Partido Socialista Alemán. Al estallar la Primera Guerra Mundial, participó en la Conferencia Internacional de mujeres socialistas contra la guerra. Se convirtió en una de los dirigentes de la Revolución Alemana de 1918 y en 1919 ingresó en las filas del Partido Comunista. En 1933, cuando Hitler toma el poder, Zetkin se exilió de nuevo, esta vez en Moscú, donde falleció a los 76 años. Los restos de aquella gran mujer descansan en la Necrópolis del Kremlin.

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Autor: Anastasia Espinel
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