Domingo 28 de Febrero de 2016 - 12:01 AM

Bolsa desinflada (I)

Comparta este artículo ›

Columnista: Andrés Mejía

¿Cuál es la realidad de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC)? En un reciente mensaje de Twitter, el presidente Santos celebró el hecho de que, en lo corrido del año (para ese entonces más o menos cincuenta días), la BVC era la que presentaba el mejor desempeño en el mundo.

Dijo nuestro Mandatario que ello refleja la “solidez del mercado” colombiano. ¿Cuánto hay de verdad en esto? En la primera cosa (que la bolsa presenta el mejor rendimiento del mundo en lo corrido del año), hay una verdad engañosa. Y en lo segundo, a saber, que ello demuestra la solidez del mercado, hay una afirmación controversial y francamente errónea. Veamos por qué.

Lo primero es cierto y es fácil de verificar. Pero su comprensión exige que se le explique en forma correcta: para medir su desempeño, cada bolsa de valores tiene un índice, es decir, un número que se obtiene promediando de manera ponderada una muestra de las acciones que allí se negocian. Cuando se dice que la bolsa colombiana es la de mejor desempeño del mundo, lo que se dice realmente es que, en lo corrido del año, el cambio porcentual del índice de la BVC (el Colcap) supera al de los índices de todas las otras del mundo.

Mala noticia no es, pero tampoco es necesariamente muy buena: en un periodo tan corto, de menos de dos meses, estas variaciones tan pronunciadas suelen deberse a prácticas de especulación: como nuestra bolsa tuvo el año pasado uno de los peores desempeños en el mundo, hay acciones que están muy baratas; los especuladores aprovechan para comprarlas y ello produce este resultado, falsamente rutilante. No es, como dijo el Presidente, solidez del mercado.

Sobre la BVC es mejor que nos digamos todas las verdades: tuvo sus años de gloria que, oh sorpresa, coincidieron con el ‘boom’ minero y petrolero, y con la gigantesca expansión monetaria de las economías avanzadas (esto último hizo que hubiera mucho dinero barato para invertir en bolsas).

Agotado el ‘boom’, nuestra bolsa vuelve a su realidad: un mercado diminuto, casi parroquial, con pocas alternativas para el pequeño inversionista.

Permítanme volver con este tema el próximo domingo.

Publicidad
Autor: Andrés Mejía
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.