Domingo 06 de Marzo de 2016 - 12:01 AM

Bolsa desinflada (II)

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Columnista: Andrés Mejía

Pedí la semana pasada un permiso a los lectores: que me permitieran continuar este domingo con el tema de la columna anterior. Ella, motivada por un comentario del presidente Santos en el cual el mandatario celebraba el desempeño reciente de la Bolsa y lo atribuía a la “solidez del mercado”, tenía como propósito explicar lo que, en mi concepto, es la realidad del mercado de acciones de Colombia.

Este mercado, comentábamos, sí ha tenido una pronunciada valorización en lo corrido del año. Pero ello se debe a movimientos de especulación. La pretendida solidez del mercado colombiano no existe: fue un mercado que se infló por cuenta del “boom” petrolero y minero de la década pasada, y que se desinfló cuando la tendencia se agotó. Quedó nuevamente reducido a sus ínfimas dimensiones tradicionales y a servir como plataforma de los movimientos de las entidades financieras y de grandes negocios ocasionales de adquisición de empresas. El pequeño inversionista, los trabajadores, los profesionales, no tienen nada que hacer allí.

Cosa en la cual nuestro mercado difiere radicalmente de la bolsa norteamericana. Allí también están los grandes, pero hay espacio para el pequeño: quien logre hacer algunos ahorros tiene allí oportunidades interesantes de inversión. Y aun con los vaivenes y las crisis, su tendencia histórica es de crecimiento. El índice S&P 500, un amplio indicador del mercado de acciones estadounidense, y que está hoy por los 2.002, estaba hace 10 años en 1.200, hace 20 en 600, y hace treinta en 200.

El mercado nuestro carece de diversidad. El 76% del índice Colcap está compuesto por acciones de dos grupos empresariales: el Grupo Antioqueño, y el Grupo Aval. Es decir, el mercado puede moverse en una u otra dirección dependiendo de lo que se decida en dos oficinas, literalmente.

La realidad actual de nuestra bolsa puede verse en la evolución reciente de su indicador. El índice Colcap, que llegó a estar cerca de los 1.900, anda por el orden de los 1.290, y llegó a estar en 1.051 en diciembre.

Y eso que solo hemos hablado de acciones. El mercado de bonos del gobierno está aún más lejos de las posibilidades del ahorrador común. Vaya a una comisionista de bolsa y diga que quiere invertir unos pequeños ahorros en bonos del gobierno (TES), digamos dos, tres, cinco, veinte millones, y lo más probable es que se rían de usted.

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Autor: Andrés Mejía
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