Viernes 06 de Julio de 2018 - 12:01 AM

¡Sí se puede, Colombia!

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Columnista: Andres Peralta Goelkel

En un partido de fútbol de octavos de final de un mundial, como el que se disputó entre la selección Colombia e Inglaterra, primero se pone en juego la estrategia, después el talento, más tarde la capacidad física, luego el coraje, y por último la mentalidad.

En este partido, Colombia planteó una buena estrategia, demostró su talento, hizo gala de su capacidad física, y exudó coraje. Luego vinieron los penales. El reto final que pone a prueba la fortaleza mental de los jugadores, y de todo un país en una impredecible definición que ofrece solo dos opciones: La épica o la tragedia. Todo o nada. Qué alce la mano el hincha del fútbol que no haya soñado alguna vez con que su selección juega en octavos, cuartos o semifinales de un mundial, un partido como el que jugó nuestra selección frente a Inglaterra.

Así, igualito. Enfrentando a un rival de prestigio, contra el que iniciamos perdiendo, y al que luego le empatamos en el último minuto de juego, para obligar a tiempo suplementario, y luego a penaltis, en una de esas jornadas trepidantes que acaparan la atención de aficionados en todo el planeta. Sí, por más sadomasoquista que suene, “ese” es el partido soñado de un hincha.

Pero también es cierto que todo aquel equipo que anhele la gloria, debe ser capaz de derrotar tanto a sus rivales en el campo de juego, como a los que se presentan en la vida, disfrazados de dificultad, tragedia, o injusticia. No hay "era gol de Yepes", “nos quedamos con diez jugadores” ó "el árbitro no nos quería" que valga. Esas excusas nos atan y retrasan nuestro crecimiento como personas, como sociedad y como país.

Colombia demostró que tiene "con qué" ser grande, pero al final nos derrotó la cabeza, esa vocecita adentro que nos dice que "en penales perdemos", o que "antes, antes haber llegado hasta aquí". Nuestro equipo y nuestra nación acaban de vivir una de las experiencias más intensas que puede ofrecer el fútbol, uno de esos partidos que, a pesar del resultado, marcan positivamente a generaciones enteras de jugadores e hinchas. Es una promesa disfrazada de frustración. De nosotros depende aprender la lección: dejar atrás el pasado en el que no se puede para ir por un futuro en donde sí podemos. Esa debería ser de aquí en adelante nuestra premisa, como hinchas del fútbol y como ciudadanos.

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Autor: Andres Peralta Goelkel
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