Viernes 13 de Julio de 2018 - 12:01 AM

El jugador número doce

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Columnista: Andres Peralta Goelkel

Nada como una Copa Mundo para corroborar que el juego y los resultados de una selección nacional de fútbol son directamente proporcionales a la situación social, política, económica y cultural del país que esta representa.

Los problemas, circunstancias, hechos, situaciones, condición, y/o coyunturas, que suceden al interior de una sociedad determinan, influyen y se reflejan -para bien o para mal- en la forma de jugar y competir de su selección. Solo así se puede entender el fracaso en Rusia 2018, de los dos últimos campeones del mundo; España y Alemania, quienes a pesar de contar con jugadores extraordinarios, buenos entrenadores y un proceso al que no se le escatimó esfuerzo alguno, fueron sorpresivamente eliminados del Mundial. En Alemania, la reciente crisis política que puso en aprietos la continuidad de Angela Merkel al frente de la nación germana, tiene entre sus detonantes una discusión de país sobre el tema de los inmigrantes, que ha dividido a la sociedad. En España no escampa: A la cada vez más profunda crisis ocasionada por la fallida independencia de Cataluña, le aparece un nuevo problema: Mariano Rajoy, el hasta hace poco jefe de Gobierno nacional, fue obligado a renunciar por una compleja y retorcida trama de corrupción que involucró a su partido.

Como dato curioso, a los pocos días el entrenador de la selección nacional española corrió igual suerte. Fue destituido también por un escándalo, aunque de diferente pelambre. A Brasil y Argentina les sucede algo similar.

En el país del pentacampeón, el estancamiento económico de la nación frenó en seco el crecimiento de la clase media originando una crisis política y social, que vino a agravarse aún más con los resultados de la muy conocida operación Lava Jato, que desenmascaró un esquema de corrupción de magnitudes enormes.

En Argentina, además de la profunda división política entre los partidarios de la dinastía Kirchner y los seguidores del Gobierno Macri, ya se especula con la posibilidad de una crisis económica similar a la que ya enfrentaron los argentinos a comienzos de este siglo. A cambio de ello, cuatro países por los que muy pocos apostaban, pero que en la actualidad ostentan logros y/o perspectivas de crecimiento económico, liderazgo político, cohesión social, y un proyecto cultural alrededor del fútbol son los inéditos semifinalistas de Rusia 2018.

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Autor: Andres Peralta Goelkel
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