Sábado 25 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Kintsugi

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Columnista: Carlos Chaverra

“No coma cuento, estas son siete de las falsas noticias que vienen circulando en las redes con respecto a la consulta anticorrupción”. Vanguardia Liberal cita como ejemplo de estas falsedades la siguiente perla “la consulta anticorrupción le dejara a Claudia López $5.600 por cada voto obtenido si alcanza el umbral. Esos recursos los van a utilizar para su campaña a la Alcaldía de Bogotá”. Como habitualmente sucede, estas noticias hacen que los hechos y la razón se conviertan en presa de las pasiones y emociones dictadas por un ambiente enrarecido y polarizado.

Sorprende que un tema como la corrupción, la cual la mayoría la entiende como un flagelo perjudicial para nuestra sociedad caiga en este mar de las “falsas noticias” y nos robe de la posibilidad de por lo menos analizar si vale la pena considerar, con un grado de cabeza fría, alguno de los siete temas por el cual nos pide votar la consulta. Paradójico, además, porque este mecanismo de consulta al ciudadano es un derecho que como ciudadanos nosotros mismos activamos mediante firmas previas. Sin duda un privilegio que nos da la democracia. ¿No valdría la pena tratarlo un poco mejor y darle el realce que se merece? ¿O será que nuestra democracia está tan rota que no aguanta ningún arreglo?

Kintsugi, que en japonés traduce carpintería de oro, es una vieja técnica para reparar cerámica. Esta milenaria tradición repara vasijas rotas con un barniz de resina mezclado con polvo de oro, plata o platino. “Refleja también una filosofía que plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse y además hacerlo para embellecer, poniendo de manifiesto su transformación e historia” nos dice nuestra querida Wikipedia. Llegó a ser tan valiosa esta técnica, que las vasijas rotas reparadas han adquirido un mayor valor que las piezas que nunca se rompieron.

Cuando nos desanimamos sobre el estado de nuestra democracia y creemos que no tiene reparación alguna no estaría de más en pensar en esta ilustración del Kintsugi. Expresiones como el de una consulta o la misma posibilidad de votar u opinar podríamos asimilarla a un barniz de valiosa resina que cubre nuestra frágil constitución y vida ciudadana.

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Autor: Carlos Chaverra
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