Martes 13 de Febrero de 2018 - 12:01 AM

Educación y sociedad del conocimiento

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Columnista: Carlos Gómez

Los avances vertiginosos de la ciencia han hecho cambiar las estructuras de poder, los medios de producción y las relaciones personales, familiares, sociales y laborales. La “Tercera Ola” de que habló Toffler hace unas décadas era precisamente la irrupción de un cambio profundo. Si la agricultura representó la primera ola y la industria la segunda, la sociedad actual está fundada sobre el conocimiento.

Con la irrupción y masificación de las TIC y la ingente producción de saberes, el mundo de hoy se basa en el “poder del conocimiento”. Muchos pueblos lucharon en el pasado por la tierra y por la urgencia de capitales para la industrialización, problemas que, lejos de solucionarse, se plantean con ópticas muy distintas donde la incorporación de ciencia y tecnología determinará la productividad, la generación deriqueza y la posibilidad de equidad o inequidad de los países.

La sociedad de la información y las economías basadas en el conocimiento han sido cuestionadas desde distintas orillas teóricas. Más allá del tema ideológico, se debe tener presente que así como es imposible desconocer la globalización tampoco es posible negar que la capacidad de producir conocimiento e incorporarlo en las actividades del cotidiano es una realidad del mundo presente que supedita toda actividad humana, especialmente de orden económico y político. Tan trascendental es el problema, que el debate apenas comienza para intentar entender el papel del Estado y la política en las sociedades del conocimiento que implican otro tipo de organización social, generan otras pobrezas, y cuestionan conceptos inamovibles en épocas del Estado-nación como soberanía, democracia, partidos, parlamentos, representación, participación.

Aquí caben preguntas clave, ¿qué institución educativa se requiere para responder? ¿Qué formación se necesita para la sociedad del conocimiento? ¿Cómo reconceptualizar la formación en valores en este nuevo contexto?

Este tema está condicionando la viabilidad misma de escuela y universidad y sus procesos organizativos, curriculares, roles, formación permanente de profesores, evaluación, axiología.

La escuela de hoy educa niños y jóvenes del siglo XXI con estructuras de siglos pasados. ¿Acaso estos temas suscitan una palabra seria de gobernantes y candidatos? ¿Genera la Fecode alguna reflexión distinta de sus perennes discursos trasnochados?

La educación es, ineludiblemente, tema fundamental. El único derecho defendible es el de una educación de calidad apta para abrir las puertas del futuro, no del pasado.

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Autor: Carlos Gómez
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