Martes 30 de Enero de 2018 - 12:01 AM

Y la “Historia” no fue esta vez

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Columnista: Carlos Gómez

Me emocionó la noticia de la reinstauración de la Cátedra de Historia en el plan de estudios. Incluso, imaginé que muchas universidades lo harían en contenidos de las Humanidades o los temas de contexto que, ciertamente, bastantes lo hacen. Pero no, algún funcionario “iluminado” del Ministerio reinterpretó la ley simplemente para decir que ya se hacía y que se realizarían ajustes menores para reforzar las “Ciencias Sociales”. Frecuentemente, inspirado en Martha Nusbaum, he expresado que la marginación de las Humanidades, y especialmente de la Historia en las escuelas y universidades era una de las causas del desprecio por la democracia, la proliferación de las “fake-news” y la institucionalización de la mentira como realidad.

Es cierto que muchos foristas y comentaristas opinan que la enseñanza de la Historia siempre tiene sesgos. Por supuesto que sí, y aún más: interpretaciones amañadas, ideologizadas, y hasta estúpidas como las de la señora Cabal sobre la Masacre de las Bananeras. Precisamente por eso la enseñanza de la Historia demanda seriedad y responsabilidad para que la cátedra sea un espacio para la confrontación de las perspectivas y no solo la transmisión de un discurso fundamentalista. Es en este diálogo de interpretaciones donde se puede aprehender el pensamiento crítico que, en últimas, siempre responde a la pregunta de por qué cada uno piensa lo que piensa, desde dónde lo piensa, qué intereses defiende, etc. No se trata, de manera alguna, de repetir cronologías o hacer apologéticas históricas. De esas hemos bebido demasiado. Una persona con sentido crítico siempre aborda varias perspectivas, no se casa con “verdades” repetidas sin cuestionar, ni acepta de entrada los lugares comunes que presentan los diferentes acontecimientos, ni los del pasado -objeto primordial de la Historia, ni los del presente que demandan siempre los contextos y la criba para descubrir las situaciones que encubren o intentan manipular. Ya Rusell lo expresa con maestría “En todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras”. El pensamiento crítico es el camino a la libertad, a la posibilidad de debatir ideas sin negar al contradictor, a la posibilidad de disentir sin desconocer. Es el “modesto” aporte de las Humanidades en la educación.

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Autor: Carlos Gómez
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