Miércoles 05 de Enero de 2011 - 12:01 AM

Año nuevo, vida nueva….

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Columnista: Carolina Leal Pinzón

Año nuevo, vida nueva, más alegres los días serán, año nuevo, vida nueva con salud y con prosperidad…año nuevo, vida nueva, con nuevas alzas e impuestos a pagar.

Amanece el nuevo año con 1.2 millones de hectáreas de cultivos inundados, y el invierno trae consigo incrementos en una buena parte de los alimentos, además de escases de frutas y verduras. La situación de los agricultores es crítica, pues no sólo se ven perjudicados por la ola invernal que afecta sus cultivos, también deben competir con el éxito de los importadores que se ven  favorecidos por  la baja significativa del dólar .

Por otra parte, mientras muchos se quedaron endeudados gastando hasta lo que no se tiene para la fiesta decembrina, recibieron el año  sorprendidos de que el salario mínimo es de tan sólo 532.510 pesitos, con un incremento en el precio de los pasajes de transporte urbanos de 100 pesitos. Además, según el Ministerio de Minas Energía se importarán 8.000 barriles por día, incidiendo en el precio del galón que ya es de 8099.18 pesitos.

Sube arriendo, servicios públicos, transporte, alimentos, peajes, EPS, y no entiendo cómo cuatro millones de ciudadanos que devengan entre uno y dos salarios mínimos pueden sobrevivir con esa ‘miseria’ de salario, sin contar con aquellos damnificados por el invierno que han recibidos soluciones lentas  e ineficaces, es decir, ‘pañitos de agua tibia’ que no solucionan el verdadero  problema y que aumenta el nivel de pobreza en Colombia.

El gobierno de Santos debe analizar que la única manera de sacar a los colombianos de la pobreza absoluta es con la generación de empleos formales, dignos y bien remunerados, así como lo hizo  Luiz Inácio Lula da Silva quien sacó a 32 millones de personas de la miseria con dicha estrategia.

La cosa política en el 2011 estará  moviéndose entre  la reconstrucción del país, elecciones regionales y consigo el poderío de los partidos políticos; habrá debates decisivos en proyectos como la ley de víctimas y la Ley de Ordenamiento Territorial, pero realmente lo más importante es que el legislativo y el ejecutivo replanteen una mejor fórmula para generar empleo y reubicar a más de 120 mil damnificados por el azoto invernal. Como es innato en nosotros los colombianos: “año nuevo y vida nueva”, no dejemos que los actores políticos se olviden de los damnificados, porque lo único cierto es que los ciudadanos no lo podemos hacer; ya que pagaremos el coste de la catástrofe con las alzas de los precios y el pago de impuestos.

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Autor: Carolina Leal Pinzón
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