Miércoles 19 de Enero de 2011 - 01:38 AM

No endosemos a Peñalosa

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Columnista: Carolina Leal Pinzón

“Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”. Y en este momento no sabemos en que  hemiplejía se suscribe Enrique Peñalosa. El murmullo que ya sale de los corredores del congreso, preocupa en gran parte a algunos  miembros del  partido de la U por el apoyo de  quienes ven posible a Peñalosa como candidato de una gran coalición a la Alcaldía de Bogotá.

El partido de la U es participativo de la democracia radical, ejecuta una acertada declaración programática y sobresale por su fuerte poderío en el legislativo; por ende, no  es necesario endosar a Peñalosa cuando hay candidatos con alto perfil como Juan Lozano y el ex presidente Álvaro Uribe, quienes serían idóneos para seguir legitimando dicho partido, y por supuesto, para trabajar eficazmente por Bogotá.  

En este momento sería una simpleza hablar de izquierda, derecha o centro, así mismo como lo que asegura algunos medios de comunicación: “Santos fue elegido como un candidato de derecha y luego se volvió de centro izquierda”, en fin, toda una  polémica  partidista que en principio no puede superar  al Estado como el único paraje  ideológico, es decir, como la única realidad incontrovertible.

Quizás la ambigua Unidad Nacional que propuso el Presidente de la prosperidad democrática, su nuevo mejor amigo Chávez, y la controvertida ley de víctimas y  de tierras,  han puesto a Santos en un gran ‘apretón’ en cuanto a su identidad ideológica se refiere, identidad necesaria para desarrollar una política integral permanente vista desde un  panorama internacional, además indispensable para diferenciarse de su antecesor.

Lo incuestionable que nos queda por hablar en este momento, son los talleres democráticos que emprendió el ex mandatario con el objetivo de unificar una plataforma de políticas públicas que se enfoquen en combatir los grandes flagelos sociales como lo es la ‘corrupción’ en cada región del país, resaltando que son talleres académicos y no mecanismos burocráticos de escogencia de candidatos.

Será interesante ver el ajedrez político para la elecciones de 2011, pero la partida se anula en el momento que endosen a Peñalosa al juego del Partido de la U, así él sea un buen contrincante para la Alcaldía de Bogotá.

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Autor: Carolina Leal Pinzón
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