Miércoles 15 de Junio de 2011 - 12:01 AM

Bajar la escala del mapa cambiario

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Columnista: Cesar Gonzalez Muñoz

La discusión pública sobre la tasa de cambio, su posición y sus movimientos, carece de la calidad necesaria. Hay dos extremos ideológicos:
En uno están quienes quieren un vuelco al “modelo”  y la erradicación de la ortodoxia dominante y las prácticas hoy aceptadas por quienes manejan el Estado.  Quienes tienen estas visiones están parados en un mapa a gran escala; no se preocupan por  los detalles institucionales y culturales involucrados. Están del lado de la consejería, no de la gestión.  No tienen influencia alguna en las instituciones políticas.
En el otro extremo están quienes promueven una estrategia que obligue a los productores de bienes transables a bajar costos, aumentar la productividad y ser “competitivos”, como única salida ante una tasa de cambio quebrantadora.  Algunos de ellos son amigos de una estrategia de “mitigación”, similar a la que se inventaron quienes montaron el sistema AIS, supuestamente para compensar en el campo el impacto del TLC con Estados Unidos.  Otros, en este mismo extremo,  alegan que más temprano que tarde el dólar restablecerá su condición de moneda superpoderosa: entonces el ajuste vendrá desde la Reserva Federal. Estos extremistas tienen alguna influencia en las instituciones políticas.
El artículo del economista Juan Fernando Echavarría U. (“Balanza de Pagos y Revaluación”), va en la dirección correcta.  Sin mencionar para nada la política del banco central,  Echavarría reduce la escala del mapa cambiario y encuentra, por ejemplo, que la bonanza minera no ha alcanzado a producir un superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, de modo que allí no se encuentra un claro impulso revaluador del peso. Que los flujos de inversión extranjera el año pasado no fueron superiores a la suma de los dividendos remitidos al exterior por compañías extranjeras y a la reinversión de utilidades.  Que en el 2010 el gobierno no atizó el fuego revaluacionista.  Que el endeudamiento privado sí  está siendo una fuente grande de oferta de divisas. ¿Por qué y para qué este comportamiento de las empresas con domicilio en Colombia?  En síntesis, falta seguir reduciendo la  escala del análisis para entender qué diablos nos está pasando con la tasa de cambio.  Este enfoque inteligente  es la única salida. Muy buena contribución intelectual.
Falta un detalle: el influjo del narcotráfico, del contrabando y en general de la economía ilegal en la formación de la tasa de cambio; este detalle, infortunadamente, sigue siendo una nota de pie de página, si acaso, en los análisis usuales que nos ofrece el Estado.

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Autor: Cesar Gonzalez Muñoz
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