Miércoles 22 de Junio de 2011 - 12:01 AM

No bastan buenos economistas

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Columnista: Cesar Gonzalez Muñoz

La terrible situación fiscal griega no puede atribuirse simplemente a una sucesión de gobiernos ineptos. Es trivial tratar de medir la calidad del gobierno mediante algún parámetro universal de la buena gestión pública; en todas partes, incluyendo Colombia, siempre hay que observar un elemento intermediario, que es el conjunto de las instituciones políticas y culturales.


En este marco, el desastre griego no resulta simplemente de la acción de burócratas locos y alegrones, exentos de reglas claras de sostenibilidad fiscal. Ni aquí ni en parte alguna, buenos economistas prácticos son suficientes para detener un torrente de acciones que degüellan las finanzas públicas y hacen colapsar la economía y que, como en el caso griego, amenazan con un contagio en toda la zona del euro. El análisis más frecuente plantea que las soluciones son de carácter económico y financiero, que la medicina puede ser amarga pero que si se aplica juiciosamente el país vuelve a recuperar la salud para empezar a pagar la cuenta de los cuidados intensivos. Aquí hace falta el análisis político.


Vamos a la Grecia contemporánea, que puede ser un espejo en el que se mire el régimen político colombiano. En noviembre de 2010 la Revista Virtual Opendemocracy.net publicó un artículo del Profesor Takis S. Pappas sobre los antecedentes de la crisis griega. En síntesis, Pappas argumenta que los orígenes del problema están en "las enfermedades" del sistema político instalado en Grecia desde hace tres décadas, y que la solución reside nada menos que en la reorganización del tejido político e institucional de ese país. ¿Cuáles son, según el autor, tales enfermedades? Primera, el populismo, que Pappas equipara a dos hechos: por una parte, la enorme expansión del gasto público, financiado por los generosos fondos de desarrollo provenientes de la Unión Europea (Grecia es miembro desde 1981) y por un crecimiento igualmente enorme de la deuda pública. Este ambiente ha producido en la población una fuerte resistencia a los ajustes fiscales.


La segunda enfermedad es la del clientelismo como condición del éxito electoral de los dos principales partidos que se disputan el poder. Y la tercera es el etnocentrismo, que se expresa según Pappas en un patriotismo extremo y la xenofobia. Siendo así, la "europeización" de la sociedad griega tiene mucho de caricatura.


Grecia va para un recorte obligado de su deuda pública a cargo de sus acreedores públicos y privados. El euro puede estremecerse. Y después tendrá que venir un volantín de las instituciones políticas. No bastarán buenos economistas.

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Autor: Cesar Gonzalez Muñoz
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