Miércoles 02 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

¿Qué viene ahora?

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Columnista: Consuelo Ordoñez

Culminado el debate electoral, felicitaciones a los elegidos y reconocimiento para los que no lo lograron. Participar en una contienda democrática no es nada fácil. Los observé con detalle, dedicando muchas horas de cada día a exponer sus tesis, recorrer las calles, irradiar energías positivas y regalar sonrisas todo el tiempo. Nada fácil, insisto, y menos aún cuando los ríos de propaganda negra se desbordaban. Ya, en este momento, la página ha pasado y los ánimos deben calmarse.


Al nuevo Gobernador no le queda fácil. En primer lugar, porque la principal solicitud de la gente se relaciona con la infraestructura vial nacional, y ese clamor generalizado no está realmente en manos del mandatario de los santandereanos. Se requiere gestión de los parlamentarios, contratar los estudios necesarios, brincar el hueco fiscal de la Nación, obtener la voluntad política y agilizar procesos contractuales. En segundo lugar, porque tenemos 81 municipios de sexta categoría, con tantas necesidades que ningún presupuesto alcanza para responderles con suficiencia y celeridad; acrecentadas con las solicitudes de los más grandes, que también son Santander y demandan apoyo al papá Gobernación. Y en tercer lugar, el reto de Richard Aguilar es alto, porque tiene factores de comparación muy elevados y eso siempre es complicado de superar.


Al nuevo Alcalde tampoco. Bucaramanga requiere una gran inversión para superar los problemas de movilidad y seguridad, y las arcas del municipio no están boyantes. Ya se vendieron todas las acciones de Telebucaramanga, se contrató un empréstito de 100 mil millones y está pendiente el tema de la valorización. Las obras iniciadas hay que terminarlas y acometer otras urgentes. Los servicios sociales deben mantenerse sin caer en el asistencialismo, la Administración Municipal necesita una reingeniería positiva y temas como cultura ciudadana, cultura artística, deportes, vivienda, mejores niveles de calidad en la atención de la salud y la educación no dan espera. Esto, unido a la necesidad de recuperar el espacio público, la limpieza y el ornato, implica una labor ejemplarmente rigurosa y honorable.


El pueblo se ha expresado y los elegidos tienen ahora que empalmar, convertir su programa en plan de desarrollo y responder por sus ofertas de campaña. La ciudadanía tiene, a su vez, que responderles a los mandatarios, cumpliendo sus deberes de buenos vecinos, pagando impuestos y usando adecuadamente lo público. Lo que viene ahora, es solo trabajo.

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Autor: Consuelo Ordoñez
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