Miércoles 14 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

Tras las regalías

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Columnista: Consuelo Ordoñez

Con el "llamado de atención" o regaño del Presidente Santos, surge toda una discusión sobre las bondades o dificultades de la nueva distribución de regalías y la posibilidad real de dirigir estos ingresos a proyectos de impacto. La idea es utilizar los recursos no renovables para dar origen a procesos de desarrollo y generación de riqueza en un futuro.


En concepto general eso es válido. Sin embargo, la teoría se enfrenta a realidades nacionales complejas. Por ejemplo, el déficit del sistema pensional, y por eso el 10% de las regalías irán a fortalecer el Fonpet. El beneficio es ofrecer a los trabajadores su vejez tranquila, lo cual es aceptable, pero no necesariamente genera desarrollo. El 30%, o hasta ese porcentaje, irá al Fondo de Ahorro y Estabilización. Eso implica guardar para el futuro. Aceptable, también, pero hasta aquí solo vamos a "disfrutar" en el corto plazo el 60% de lo recaudado por regalías.


Ahora, viene un 10% para ciencia, tecnología e innovación. Este es un fondo que realmente puede aportar al desarrollo futuro, agregándole valor al conocimiento y generando desarrollo de nuevos productos. Es el punto más interesante de toda la distribución, según mi criterio.


El 50% restante se distribuye en tres conceptos. Las regalías directas, que empiezan en el 50% del 50% y van reduciéndose hasta ser solo el 20% del 50% en el 2015. Esas les corresponden a los departamentos y municipios productores. El saldo, ahora el 50% del 50% y pronto el 80% del 50% van a los Fondos de Desarrollo Regional y de Estabilización. Allí se compite con proyectos, proyectos de impacto regional, que generen desarrollo supralocal o supradepartamental. Este complejo trabalenguas indica que progresivamente la competencia por recursos va a ser más dura y que, según lo evidenciado el viernes anterior, no tenemos verdaderos proyectos de inversión que nos puedan hacer ganadores de esos recursos.


En cifras, para la región Centro Oriente hablamos de 11.8 billones en el próximo cuatrienio. En ahorro van a quedar 4.2 billones y 7.6 en inversiones. De esta cifra, 1.2 billones para ciencia, tecnología e innovación, 4 billones como regalías directas y 2.4 billones para desarrollo regional. En resumen sobre esta última cifra es que se debían presentar los proyectos de impacto. En mi opinión, deberían ser alrededor de cinco iniciativas que valieran la pena, pero seguiremos hablando sobre esto.

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Autor: Consuelo Ordoñez
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