Domingo 05 de Noviembre de 2017 - 12:01 AM

¡Qué abuso!

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Columnista: Diana Giraldo

Doña Marina tiene 71 años y vive sola en un apartamento de Bucaramanga. Hace unos días, un joven tocó su puerta para hablarle sobre la importancia de la revisión técnica del gas. Doña Marina, amante como es de las conversaciones, entabló una charla con el joven, que muy amablemente le explicó que el motivo de su visita era precisamente programar con tiempo esta revisión, que podía ir pagando en módicas cuotas de ocho mil pesos. Luego le pasó una planilla, que doña Marina pensó era la programación de su revisión y firmó.

Algo similar le pasó a Irene, quien fue visitada en su casa por dos jóvenes que le ofrecieron una revisión periódica del gas, “pero en ningún momento me dijeron que me iban a cobrar ocho mil mensuales ni que era un servicio extra”, afirma; así que también pensó que el formulario era para autorizar esta revisión y firmó. Lo mismo hicieron sus vecinas. Pero tremenda sorpresa se llevaron estas señoras cuando en su recibo del gas llegó el cobro del servicio “Servigás”, por $8.680. Ninguna de las dos, ni sus vecinas, saben qué contrataron. Todas insisten en que lo que firmaron fue la programación de la revisión del gas.

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Según ha dicho Gasoriente, Servigás es un producto “que ofrece beneficios orientados a proteger el hogar”, es decir, una especie de seguro para atender cerrajería, plomería, electricidad y, por supuesto, la revisión del gas. Aunque los funcionarios de Gasoriente insistan en que el servicio se está ofreciendo solo por teléfono y que son muy claros en explicar de qué se trata, esto no es cierto.

Hoy ni Marina ni Irene tienen idea de qué contrataron, cuando recibieron sus facturas intentaron comunicarse varias veces para cancelar el servicio. Las dos afirman que tras 20 minutos las llamadas se caían. Pero al día siguiente de que este medio publicó las quejas por este hecho, pudieron cancelar el servicio sin contratiempos.

Por supuesto que las empresas tienen todo el derecho de ofrecer este tipo de servicios, a lo que no tienen derecho es aprovecharse de la ingenuidad y la buena fe de los ciudadanos.

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Autor: Diana Giraldo
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