Domingo 17 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

Yo también...

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Columnista: Diana Giraldo

Este año, la revista ‘Time’ eligió como personaje del 2017 al movimiento “Me too” (Yo también), conformado por las mujeres que denunciaron haber sido víctimas de acoso sexual. Este movimiento se desató tras las denuncias de varias actrices contra Harvey Weinstein, que contaron cómo este magnate de Hollywood las acosó y abusó durante décadas. “Las mujeres que han roto su silencio abarcan todas las razas, todas las ocupaciones y prácticamente todos los rincones del mundo”, describió la publicación. Desde que se desató este movimiento, columnistas y periodistas también contaron sus experiencias. Al leerlas, me di cuenta que su historia no era distinta a la mía. Cuando estaba en la Universidad, por ejemplo, un profesor de Economía me notificó que perdería su materia. Convencida de que había un error, fui a su oficina como pidió. Allí me explicó que tenía cuatro ceros. ¿Cómo era posible si solo había faltado una vez a su clase? “Es que en esa clase le pregunté cuatro veces”, me respondió, y me advirtió que podíamos “hacer algo”, si accedía a encontrarme con él en un café. Puse todo en conocimiento del Decano. A los pocos días, estalló el escándalo: otras alumnas habían tenido el valor de denunciarlo y el “profesor” fue despedido.

Cuando recién terminé mi carrera conseguí trabajo con un abogado de gran apellido. Yo tenía 22 y él unos 65. Una tarde de viernes, me di cuenta que la oficina estaba sola. Le pregunté por la secretaria y me explicó que la había mandado a su casa, pero que en camino venía un vino y unos quesos. Ante mi perplejidad no tuvo reparo en decirme: “tú sabes cómo es esto, si quieres que te vaya bien, pórtate bien. Todas lo hacen”. Me fui y nunca más volví.

Años más adelante, en Bogotá, debí entrevistar a un magistrado de la Corte Suprema. En medio de la entrevista puso su mano sobre mi pierna y me invitó a Santa Marta. Le dije que no, y busqué la manera de escabullirme.

Lo más aterrador de todo es que en ese entonces pensaba que era normal. Que como mujer era parte de lo que debía aprender a manejar y enfrentarme si quería ascender laboralmente. Hoy entiendo que era acoso.

Al menos sé que mi hija crecerá sabiendo que no tiene por qué soportarlo.

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Autor: Diana Giraldo
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