Sábado 18 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

En jaque sector textil, confección y calzado

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Columnista: Diva Criado

¿La apertura económica y el contrabando frenan el crecimiento de la industria textil, la confección y el calzado en Colombia? Todo parece indicar que sí. Es innegable que la apertura económica estimula el intercambio de productos. Los países imponen barreras arancelarias para que las empresas extranjeras no sean competencia para las locales. Estos impuestos encarecen el producto y dificultan su venta. Pero, qué pasa cuando el arancel es tan bajo que no protege la industria nacional de la competencia extranjera o cuando el contrabando lo afecta directamente. El controvertido tema llama a reflexionar sobre la avalancha del contrabando abierto y técnico incrementado por las importaciones de países asiáticos a bajos precios, principalmente de China e India, con quienes es imposible rivalizar. La competencia desleal de estos países que vulneran derechos laborales de un sector abiertamente feminizado, donde la explotación laboral es la norma. Empresarios de todo el país piden al gobierno de Duque que tome medidas urgentes para impulsar el sector, denuncian el contrabando sin control y exigen aumento de aranceles para los importadores. No es un secreto que la crisis en la empresa textil y manufacturera causa en la industria nacional gran incertidumbre. Este ha sido un sector estratégico para la economía nacional, gran generador de empleos. Cientos de madres cabeza de familia se han visto afectadas. Muchas empresas han cerrado por la crisis con la consecuente disminución de puestos de trabajo. A lo anterior se suma la incursión de empresas como el grupo Inditex (Zara, Pull and Beard, Stradivarius), la multinacional H&M, la alemana Adidas y la francesa Decathlon, posicionadas en el mercado nacional. Los diseñadores de estas multinacionales actúan con rapidez para percibir el gusto del consumidor. Ellos diseñan, fabrican y venden sus confecciones, calzado y accesorios en tiendas propias y franquiciadas. Competir contra esta parafernalia es difícil, pero no imposible, la calidad de la industria nacional es capaz de competir con cualquier país del mundo. Tampoco se debe subestimar al consumidor colombiano que actualmente goza de mayor movilidad, está informado y compara precios. El Gobierno debe impulsar al sector textil, la confección y el calzado. Generar seguridad en las reglas de juego, estructurar un monotributo para microempresas y crear escenarios de reconversión tecnológica para que la industria nacional sea tan competitiva como determinante en la economía del país.

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Autor: Diva Criado
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