Lunes 02 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Seguridad para los artistas

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Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

En el largo camino de abandono y enfermedad de músicos, pintores, actores, escritores, que le dan y dieron gloria al país etc., los Ministerios de Cultura, Salud y del Trabajo elaboraron para dar seguridad social en salud, a los artistas quienes han vivido y viven en la miseria, “un nuevo decreto” que reglamenta el uso de los “recursos de la estampilla pro cultura”. En Bogotá después de 17 años de promulgada la “Ley 666 de 2001 (y en consecuencia la Ley 397), se han recaudado por este concepto $22 mil millones que descansan en los bancos, mientras se reglamenta la Ley 397. Labor que continuamente se aplaza por cuenta del Congreso. La cultura siempre ha sido una especie cenicienta. Lo que se llama cultura es indestructible y no es una definición como superficialmente se trata.

En Bucaramanga no conocemos todavía cuánto de este recurso del 10 % de la estampilla pro-cultura, al que los artistas tienen derecho, están en los bancos. Dinero inútil si no tiene ninguna aplicación social y humana. (que es lo mismo). Enterrar la guaca.

En los próximos años, Bucaramanga y su área Metropolitana deberá velar por el fortalecimiento de la organización y formación del artista. Los apoyos de los gobiernos a la cultura son contantemente amenazados, sus recursos disminuidos y engavetados o robados.

Los artistas se enferman y no tiene seguridad social. Las Secretarías de Cultura de los diferentes municipios, deben tener actualizado el censo de artistas y buscar sacar adelante y gestionar para que estos recursos al fin se utilicen con el fin de garantizar seguridad social y pensión de los artistas.

Los artistas deberían movilizarse todos los recursos jurídicos para su defensa y no contentarse con las migas que les caen.

Nota: Ignorar que la pérdida del espacio público ha estado ligada proporcionalmente, en muchos casos, al crecimiento de la pobreza, de la violencia, a la falta de educación formal. A nadie escapa que cualquier proyecto de recuperación de ese espacio público, impone soluciones sociales; impone que la ciudad diseñe una alternativa creativa, económica y duradera. La comunidad misma y no solo el municipio debe empeñarse en una salida diferente a la policiva de este grave problema y de los otros.

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Autor: Donaldo Ortiz Latorre
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