Lunes 06 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

El país dividido

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Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

No es extraño que, a medida que crecen los cercos judiciales a algunas personas, estas acusen a todos, a los jueces, al Gobierno, a la comunidad y a la prensa, para disimular así que quien en realidad los persigue no es la política, sino la misma Justicia. Todos dicen respetar la justicia, pero hacen todo lo contrario. Todos dicen que se someten, pero huyen o se asilan y ponen a sus abogados a dilatar los procesos. De ese modo, se establece un absoluto desprecio por la legalidad y las normas de la democracia. ¿Será qué detrás de todos estos cuestionamientos a la Justicia se esconde el camino para sembrar el caos?

Debemos dejar que las Cortes actúen bajo las funciones que les dio la Constitución. Así tengamos duda sobre la transparencia de algunos jueces, no podemos pensar por ello que toda la Rama Judicial está en ruinas. Es lo mismo que decir que toda la policía o todo el ejército es corrupto, o que los curas son todos pederastas y todos los políticos ladrones.

No debemos caer en la tentación de confraternizar con los anti-demócratas. Desacreditar las instituciones no es inteligente, pues mezcla a honestos con sucios, cosa que constituye uno de los más asombrosos “síntomas de la descomposición nacional”.

Debemos, más bien, apoyar el combate por la transparencia y apoyar el castigo de los que roban al pueblo y lo engañan; de esos que suelen escandalizarse por la pobreza, la violencia, la corrupción estatal y privada y la falta de educación, pero solo se limitan a denunciarla hipócritamente y nunca a corregirla.

Dejemos de ponerle una pistola en la cabeza a la democracia, pues con esto solo evitamos que esta sociedad, que continua partida, se reconcilie, ( a pesar de las intenciones de Duque). Sólo unidos y reconciliados podremos abordar y brindar las soluciones estructurales que el país y los más pobres necesitan.

Nota

Leónidas Gómez no se duerme y acaba de inaugurar una casa no comercial, libre y gratuita, para todos los santandereanos. Esta casa será foco cultural, de emprendimiento, cine club, teatro, cafetería con comida saludable atada a una huerta vertical orgánica y está dotada hasta de inodoros ecológicos. Otro espacio para que crezca lo alternativo.

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Autor: Donaldo Ortiz Latorre
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