Lunes 20 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

¿Seguridad o policía?

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Columnista: Donaldo Ortiz Latorre

Los que saben afirman que el microtráfico es una forma que tienen algunos jóvenes en los barrios más pobres de resolver su falta de trabajo. Son de fácil enganche y, además, esta economía ilegal necesita constantemente de “soldados” para expandir su poder, tal y como se ve con los casos de la Ndrangheta y la Camorra en Italia. Enganchan, dan trabajo y crean dependencias al mismo tiempo. Y lo mismo pasa en los Estados Unidos, en México y en España. El desempleo, la pobreza, la falta de educación y de salud integral, alimentan la lamentable situación. Allí, en medio de ese abandono, crece una nueva generación olvidada y ajena a la modernidad que hará parte, de alguna manera, de estos círculos viciosos, ya sea como consumidores, como expendedores o bien como víctimas de la inseguridad que estas lógicas generan.

Aunque tristemente esta situación resulta apreciable en casi todo el planeta, en las ciudades del tercer mundo, aquejadas por la iniquidad, la violencia intrafamiliar, el hambre, el desdén de los gobiernos de turno, etc., es en donde más fácilmente ella se incuba.

A las autoridades civiles y de policía les corresponde, ante la gravedad de tales hechos, la tarea de combatir y de prevenir al mismo tiempo la delincuencia organizada. Las estrategias frente a la inseguridad las desarrollan ellas. Una solución que se plantea es la de aproximarse al ciudadano que ve a su alrededor lo que sucede, esto por medio de una policía comunitaria. Igualmente las autoridades civiles deben propugnar para que una mínima calidad de vida alcance a los habitantes de estos barrios marginados.

Hay que apostar, entonces, porque el gobierno local y nacional llegue allí, con lo que hace falta y con una policía próxima al ciudadano (idea originariamente aplicada en Inglaterra).

Una policía cercana y con niveles de transparencia en sus componentes que combata con toda su fuerza, pero que también sepa que la prevención es el ingrediente más importante en la disminución de los delitos. El problema no es solamente represivo, como se aprecia en la lucha fracasada contra las drogas.

Nota: Tres expresidentes envejecidos, no discuten los grandes problemas del país. Estás “excelencias” buscan cargos y el control de la contratación. Viva la patria, dicen.

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Autor: Donaldo Ortiz Latorre
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