Martes 28 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

“Cuento para mis nietos”

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Columnista: Edmundo Gavassa Villamizar

Entre los libros que me llegan con frecuencia, acabo de recibir otro más de Gustavo Isaac Pinzón González, distinguido Miembro de la Academia de Historia de Santander. Sus ediciones son un verdadero aporte a nuestra bibliografía que últimamente se ha visto huérfana de nuevas e interesantes publicaciones.

Como es natural en Gustavo, no olvida a su tierra nativa; Albania, población que conocimos hace más de medio siglo, cuando fui funcionario de Acuasur. Se iniciaba la construcción del alcantarillado y el acueducto. El buen cura del pueblo nos alojó en el suelo de la destartalada casa cural. No podía faltar una reminiscencia de su familia y su difícil niñez. Ya en otro libro nos relató la vida azarosa de la violencia partidista de la cual fueron víctimas él y sus familiares.

Ahora, sus nietos están enterados de las peripecias de su abuelo en este convulsionado mundo. Estudió Derecho pero no se quedó ahí, fue profesor, procurador, poeta, folclorista, historiador, escritor, filósofo, académico, músico, viajero, político, masón y no se sabe cuántas cosas más. Conocí a Gustavo cuando era Procurador; me citó por un anónimo que me acusaba de pertenecer a dos Juntas Directivas: la del Club del Comercio y el Asilo San Rafael.

A pesar de sus dolencias recientes no tiene empacho para seguir conociendo mundo. Su vida continúa entre los libros, la música, la trova y la poesía. Su actitud es un ejemplo para quienes se quejan por cualquier cosa. Su educación en el Seminario de San Gil, no cabe duda, hizo del muchacho de entonces, el mejor ciudadano. La enseñanza en los Seminarios es de gran calidad.

Esperamos que el nuevo gobierno vuelva a la educación que imparten los Seminarios, de alto contenido, en la que se prepara el individuo para el futuro ciudadano por excelencia. Una persona que ha pasado por un Seminario, es distinto, es insuperable.

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Autor: Edmundo Gavassa Villamizar
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