Viernes 17 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Los $189 billones de la corrupción

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Columnista: Eduardo Duran

Muy importante que una universidad como el Externado de Colombia se haya puesto a realizar un trabajo académico serio, para determinar en cifras hasta dónde está llegando el fenómeno de la corrupción en Colombia.

El estudio fue presentado en presencia de todos los órganos de control y arroja como resultado dramático que el país ha perdido 189 billones de pesos, entre 1991 y 2011, faltando por incorporar las cifras de los últimos siete años, en donde tal vez se han destapado los peores escándalos.

¡Por Dios! Cómo es posible que los dineros que con tanto sacrificio aportamos los colombianos al erario estén tan expuestos, tan débilmente administrados y tan cercanos de los corruptos, para que se apropien de ellos con tanta facilidad.

Aquí en este escenario está fallando todo el mundo: los funcionarios que asignan los recursos, las contralorías y el sistema judicial, que no es capaz de aprehender y colocar en sus sitios a los saqueadores, y también la ciudadanía, que no ha estado en capacidad de ejercer el suficiente control sobre los procedimientos para poder atajar a todos los que quieren dar el raponazo.

Ya lo dice la Ocde: “La corrupción distorsiona los precios y las condiciones del mercado, reduce la confianza en las autoridades, afecta el desarrollo económico sostenible de los países y las empresas, desincentiva la inversión, aumenta la incertidumbre para realizar transacciones económicas internacionales e incrementa los costes de operación de las empresas”. Yo agregaría que produce también la más dolorosa frustración entre los ciudadanos, a quienes se les obliga a pagar cumplidamente sus impuestos, que entran a unas arcas inciertas y tenebrosas, que no están en disposición de asegurar a esos ciudadanos la retribución en obras y servicios, lo que con tanto sacrificio pagan al Estado.

Estamos frente a una Consulta Popular Anticorrupción que permitirá a los ciudadanos pronunciarse sobre siete preguntas concretas, para que se diseñen los mecanismos necesarios para controlar el terrible flagelo. Ojalá, por lo menos las más importantes pasen con abrumadora mayoría, para que se establezca un mandato claro frente a este tema, que se ha convertido en un mal terrible y que nos desangra dolorosamente.

Necesitamos medidas contundentes; acciones decididas y una Justicia implacable y sin claudicaciones.

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Autor: Eduardo Duran
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