Viernes 24 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

El fortalecimiento regional

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Columnista: Eduardo Duran

Las diferentes regiones de Colombia libran una batalla constante para tratar de adquirir mejores elementos que permitan apalancar el desarrollo y de esta manera tratar de evitar la elevada concentración de la actividad económica en la Capital, que en estos momentos es la encargada de aportar el 20% del Producto Interno Bruto del país.

En una oportunidad existieron los Corpes regionales, que se encargaban de adelantar actividades de planificación para identificar proyectos e impulsarlos en su materialización. Pero esas entidades fueron suprimidas y ahora está en cabeza de cada quien hacer la tarea y la correspondiente labor de impulso de la misma.

Uno observa regiones más avanzadas que otras, con una gran capacidad de liderazgo y con compromisos multisectoriales más definidos, que les permiten ejercer una enorme presión sobre la orientación de la inversión pública. Uno de esos ejemplos es Antioquia, que ha conseguido las mayores inversiones en materia vial, puertos, transporte masivo y generación de recursos energéticos.

Ellos manejan una estructura llamada de Macroproyectos, en cabeza de un gran líder de renombre nacional con capacidad de gestión. Ahora lo propio ha hecho la Región Bogotá, que nombró para tales funciones al excandidato presidencial y exministro Juan Carlos Pinzón, para que entre a defender no solo esa preponderancia que tiene en el desarrollo nacional, sino para que vincule nuevos proyectos a la prospectiva de desarrollo que se tiene. Las demás regiones están un poco quedadas en lo que debe ser el dimensionamiento de este objetivo y ello trae como resultado la poca capacidad de gestión no solo en la elaboración de proyectos, sino en el logro de los instrumentos de financiación. Si a este objetivo no se le logra dar la estructura que merece, con las personas adecuadas para su manejo e impulso, será imposible alcanzar metas ambiciosas, dentro del esquema reinante en Colombia de excesivo centralismo, que hace que las decisiones sean inequitativas y amañadas, en perjuicio de quienes realmente requieren de elementos nuevos para obtener metas de crecimiento apreciables.

Las regiones tienen que estar en capacidad de pensar en grande, de contar con elementos técnicos que les permita dimensionar los proyectos importantes, de ser capaces de aglutinar a todas las fuerzas vivas para trabajar por los objetivos comunes y de contar con un verdadero líder que sea capaz de asomarse con propiedad y con éxito al escenario nacional a reclamar las decisiones.

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Autor: Eduardo Duran
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