Martes 11 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Señor Pékerman, gracias

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Columnista: Eduardo Muñoz Serpa

Ya usted no es el Director Técnico de nuestra Selección Nacional de Fútbol. A millones de colombianos, entre quienes me cuento, esa realidad nos golpea, pues consideramos que su presencia y aporte fueron sustanciales para mejorar el nivel de nuestros futbolistas y lo que es más importante, porque logró que el deporte que más aficionados tiene en nuestro país diera un inmenso salto adelante.

Usted hizo que nuestros futbolistas fueran mejores jugadores y seres, que nuestro balompié adquiriera actitud ganadora, mayor reconocimiento en el escenario internacional, que millones de aficionados creyeran en lo suyo, se identificaran con su selección, gozaran con su juego y dejaran a un lado divergencias y confrontaciones para, vestidos de amarillo, alimentar una misma ilusión y anhelo.

No cedió a presiones externas, no se dejó “manosear” por grises periodistas, directivos deportivos, ni por este o aquel sector; estuvo alejado de escándalos y especulaciones, le dio privacidad a la selección y logró, como dijo James Rodríguez y se aplica a todos, que “fuera mejor jugador de lo que él mismo pensaba”.

Pero esos logros e independencia lesionaron los intereses oscuros de dirigentes deportivos, la privacidad y prudencia que dio a su trabajo atentó contra las costumbres censurables de más de un periodista deportivo de “media panela”, seres acostumbrados a manipular técnicos y jugadores, que ganan su sustento acabando honras ajenas, quienes en el pasado “reinaban” en los pasillos de los hoteles donde se alojaba la selección, incidían en los entrenamientos y relajaban la disciplina de nuestros futbolistas. Por eso se ganó su enemistad.

En estos días he oído a locutores por radio decir cosas altisonantes en contra suya; es triste percatarse cómo enlodan su oficio, ese que es noble y engrandece a otros, pero sabemos que muchos son felices chapaleando en el barro.

Gracias señor Pékerman. Usted es un caballero, transformó positivamente nuestro fútbol y el sentimiento de nuestros aficionados.

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Autor: Eduardo Muñoz Serpa
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