Las peras y las manzanas | Vanguardia.com
Lunes 24 de Julio de 2017 - 12:01 AM

Las peras y las manzanas

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Columnista: Eduardo Parra Gómez

Licitaciones e “invitaciones a ofertar” son tema inagotable; hoy incursiono en lo atinente a términos o pliegos de condiciones. Inicio recordando que durante largos años hubo un inmenso clamor contra los “pliegos de sastre” acomodados sin rubor alguno para favorecer a un propo-nente, lo que se traducía -y aún se traduce- en laentrega de solo una oferta. El reclamo casi cesó, pues en agosto de 2016 el ministro de transporte elaboró un proyecto de ley contra tan corrupto proceder; pero el mismo gobierno ha carecido de la necesaria diligencia para que el congreso surta pronto todos los debates de rigor.

Sobre pliegos de licitación hay diversas anécdotas. Un amigo residente en una ciudad del lito-ralecuatoriano del Pacífico, me contó lo ocurrido allá con los pliegos de una convocatoria para adquirir dulce preparado bien con peras o bien con manzanas, para los almuerzos en las escuelas. Por la ubicación de la ciudad esas frutas y su preparaciónno eran conocidas; el Secretario deEnseñanza contrató un experto en elaborar términos de referencia, abrió la convocatoria y se presentaron solo dos proponentes ambos extranjeros, lo que causó extrañeza dada la importancia del contrato.

Pero un oferente conocía solo peras y el otro solo manzanas; y claro, sus métodos para preparar el dulce diferían altamente.Tal cuestión la previó el experto en pliegos, quien para seleccionar la mejor propuesta ideó un sistema para calificarlas, con trece parámetros de evaluación que permitían asignar hasta un total de 1000 puntos de los cuales tan solo 160 se asignarían a quien ofreciere la tarifa más baja para los usuarios (allá cobran los almuerzos). De los 13, varios puntajes se obtenían numéricamente; más otros implicaban evaluaciones subjetivas así que el Secretario de Enseñanza y el Intendente de la ciudad acordaron archivar el contrato y ofrecer frutas nativas a los alumnos.

El Intendente, cuyo período ya terminó, es ejemplo de honestidad a toda prueba y de las mejores intenciones; a tal punto que para el siguiente período, los votantes apoyaron solo a quien creyeron más bien intencionado.

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Autor: Eduardo Parra Gómez
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