Lunes 16 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Toda una trampa mortal

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Columnista: Eduardo Parra Gómez

Sí; ¡toda ella! Me referiré a una vía urbana de Bucaramanga y como primera medida debo precisar que esta es una ciudad ‘sui generis’: su área urbana está conformada por los cuatro (4) distintos cascos urbanos de otros tantos municipios. Distintos si se miran con los ojos de la “legalidad”, pero un mismo sector urbano en la práctica. Es sabido que los hechos anteceden a las normas del poder legislativo que les da vida unos años después de estar viviendo; pero en este caso la dilación en dar a la ciudad el estatus legal de distrito especial no se mide en años sino en décadas.

Tal trampa mortal comunica dos de los cascos antiguos que contiene la nueva ciudad de Bucaramanga y no perderán sus imborrables nombres de Floridablanca y Piedecuesta. Hace 60 y más años era una carretera polvorienta y llena de curvas, que cruzaba bellos cañaduzales y extensos cultivos de tabaco. Pero los bumangueses de hoy y los pobladores de antaño cambiamos todo aquello, eliminamos múltiples curvas, la pavimentamos y dotamos de unos tramos de tres carriles y otros de solo dos en cada sentido. Y sus diseñadores idearon unos retornos que desafían la muerte pues creyeron genial atravesarlos con dos carriles solo para transporte masivo y veloz. No hay control alguno de la velocidad y los conductores que la inician en un tramo de tres carriles se ven “a gatas” al convertirse en dos.

Es vía sin dueño pues siempre se conoció como carretera nacional. Aunque muy importante para Bucaramanga, no le pertenece; tampoco a Floridablanca o Piedecuesta, tan opuestas al Distrito. A veces se apiada de ella el Invías y ocasionalmente le ha hecho conservación la ANI. Esta última, sabiendo plenamente que el transporte de carga proveniente del sur y con destino Cúcuta y Venezuela está cruzando un congestionado sector urbano de Piedecuesta, y luego usa la avenida urbana antes referida, no tuvo inconveniente en contratar la supuestamente nueva vía de Florida a Pamplona partiendo del sector de la Pontificia Bolivariana -alegando que oficialmente esa zona no es urbana- en vez de iniciarla antes de Piedecuesta.

¡Entre tanto un denso sopor ha invadido a nuestros gremios, que callan como ostras!

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Autor: Eduardo Parra Gómez
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