Viernes 13 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Un estado preventivo

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Columnista: Eduardo Pilonieta Pinilla

Nunca hemos podido entender cuál es la razón por la cual las entidades públicas encargadas de protegernos no funcionan, mientras aquellas creadas para perseguirnos lo hacen extraordinariamente bien. Ejemplos hay para demostrarlo. La justicia, que debe velar por el restablecimiento del equilibrio social perturbado por el desconocimiento de nuestros derechos funciona tan extraordinariamente mal, que algunas veces pensamos que no existe; en cambio, la famosa Unidad de Gestión Pensional y Parafiscal (UGPP), que vigila los pagos hechos a la seguridad social, lo hace estupendamente bien, tanto que nadie ha escapado a su ojo fiscalizador. Ningún organismo del Estado se preocupa por ayudar financieramente a los ciudadanos y cuando lo hace, para lograrlo hay que rogar, sufrir y cumplir con el martirologio de los trámites burocráticos obligatorios; pero para restablecer ese desequilibrio está la Dian, que nos fiscaliza de tal manera que si por alguna circunstancia no puede usted precisar cuáles son sus bienes pregúnteselo a ella y de inmediato obtendrá la información de cuánto valen y dónde están. Las autoridades policivas, como las del tránsito, tan hábiles para fastidiarnos desaparecen cuando de organizar el tráfico se trata dejándonos obligados a sufrir el caos, al cual no nos hemos acostumbrado pero si la linterna de su equipo de carretera no funciona, aparece el Estado cargándole con todo el peso de la ley. Nuestra propuesta siempre ha sido: vigile Estado como lo viene haciendo o más si quiere; requiera el cumplimiento o la corrección; fije un plazo para que el implicado cumpla y si no lo hace, multe, y no como ahora que simplemente se sanciona sin permitir la corrección, lo cual muchas veces termina siendo el detonante del malestar que ello causa. Se dirá entonces: cumpla la ley y así no lo multan; eso es cierto, el problema está en que si tenemos que cumplir los centenares, por no decir, los miles de requisitos que el Estado nos impone, cada vez será más difícil generar empresa, producir desarrollo y progreso reduciendo o eliminando toda posibilidad de generar riqueza y por lo tanto crear empleos de calidad, utilizando el expediente de ahogarnos burocráticamente.

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Autor: Eduardo Pilonieta Pinilla
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