Viernes 31 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

No todo se perdió

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Columnista: Eduardo Pilonieta Pinilla

La lectura de los resultados de la reciente consulta anticorrupción nos permitió dejar claro que si bien no se ganó jurídicamente, por aquello del umbral requerido, si fue una victoria moral pues esos once millones y medio de votos nos están indicando hasta dónde estamos cansados los colombianos de esa aberrante corrupción, patrocinada por un legislativo deshonesto, protegida por un judicial ineficiente y auspiciada por un gobierno incapaz, enredado en una red de complicidades silenciosas y argucias de mala fe que todo lo confunden hasta convertirlo en ese caldo de cultivo donde prospera la corrupción que tanto daño nos causa.

Sin embargo, si no es un imperativo legal sí lo es moral y si nuestros congresistas tuvieran algo de vergüenza, cosa que dudamos, harían la lectura correcta y por vía legislativa desarrollarían las premisas contenidas en ella.

Sin embargo, es evidente que la clase política colombiana se corrompió a tal grado, que eliminar su podrido sistema sería un pésimo negocio para ellos, pues terminarían viéndose perjudicados por el eventual desmonte que se verían obligados a hacer de su accionar irregular.

Pero eso sí, debemos destacar que por primera vez ganó el voto de opinión, a pesar de la campaña que se hizo en su contra, contrastando notoriamente con la que se hace para obtener cualquier votación, pues en lugar de ofrecer prebendas electorales plantearon hipótesis que desanimaron a los votantes.

Pueda ser que el presidente actual tenga los pantalones suficientes para hacer cumplir las leyes anticorrupción que ya existen, reclamando por vía administrativa su cumplimiento, pues ya sabemos que por la vía judicial no es posible, gracias a la corrupción que impera en esta rama de poder.

Queremos reiterar que si vencemos la indiferencia podremos reclamar que la clase política nos responda por sus actos; de lo contrario, Colombia seguirá siendo el paraíso del hampa al que nos ha llevado nuestro permanente desinterés.

La acción conjunta de todos los ciudadanos honestos, que siempre hemos creído son más que los bandidos, es la única que puede obligar a que las cosas cambien como se ha visto en algunas regiones, gracias a una gestión decidida y honrada de sus autoridades que ha logrado, en algo, atacar la corrupción.

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Autor: Eduardo Pilonieta Pinilla
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