Jueves 16 de Febrero de 2017 - 12:01 AM

El achaque de turno

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Columnista: Epistolas Laicas

Nunca, la autoridad competente desde el gran gobierno ha sido capaz de contrarrestar el enriquecimiento ilícito de los acaparadores, intermediarios, revendedores de los productos básicos que generalmente la clase menos favorecida adquiere por necesidad en las plazas de mercado.

Siempre, con el achaque de turno, reajustan sus precios para enriquecer sus arcas a expensas del pobre consumidor. Y se sabe que no es el productor campesino el que se beneficia con tales reajustes siendo el que sufre de manera directa las alzas en los insumos, en el transporte y en los elementos indispensables para generar su cosecha. Tampoco lo son los tenderos, que tienen preestablecido su margen de utilidad por la intermediación. Es el acaparador que revende dichos productos al precio que a él le convenga y cuya avaricia jamás satisface. Mucho menos cuando las autoridades a las que compete su control, se convierten con su silencio y actitud medrosos en cómplices necesarios para su enriquecimiento ilícito.

Que el paro de camioneros; que el reajuste de combustibles; que el invierno; que el verano; que la inseguridad; que el estado de las vías; que las planillas; que los retenes y sus coimas, en fin, buscan el achaque de turno para elevar los precios en tal proporción que cuando,“sacrificándose”, los bajan simulando que ya pasó la causa, efecto del achaque, siempre quedan por encima del valor que traían, encareciendo la canasta familiar y reduciendo más el rendimiento del salario mínimo, de por sí insuficiente siempre.

Un sistema económico como el enquistado en nuestro desarrollo, donde hizo carrera que todo se reajuste cuando llega un nuevo año, como si cada enero trajese inmersa la orden de enriquecer mucho más a unos pocos y empobreciendo más a la mayoría restante; nos parece que, de manera rampante, se implanta una miserable extorsión preconcebida. Y la autoridad, ahí.

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Autor: Epistolas Laicas
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