Jueves 02 de Marzo de 2017 - 12:01 AM

Ahora víctimas

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Columnista: Epistolas Laicas

Lo que faltaba. El país atónito fue azotado recientemente con un esperpento jurídico conociéndose el fallo de la juez sobre el vil asesinato de Luis Andrés Colmenares.

Según las encuestas de diferentes medios y las declaraciones que hacen parte del expediente conocidas públicamente, una apabullante mayoría de colombianos absolutamente imparciales, advierte que este estudiante fue asesinado, trasladado a algún sitio para tratar de revivirlo porque se excedieron en la golpiza y cuando no se logra este objetivo, lo devuelven al lugar inicial de los hechos para botarlo en el caño El Virrey, drama seguramente real a partir del cual se tejieron diferentes versiones acomodadas para eludir la culpabilidad de los asesinos y disfrazar la responsabilidad de las dos acompañantes que no quisieron confesar la verdad de lo sucedido, encubriendo a los homicidas y desde luego, graduándolos como sus escoltas compinches.

Sin duda, quienes lo hicieron debían tener relación muy directa con el nuevo novio de una de ellas porque pertenece esta pareja femenina a altas clases sociales, disfrutaron de la venalidad y la corrupción de la justicia. Que se falló en derecho, responde la juez. ¿Quiere decir tamaña afirmación que cuando así se falla se pueden pisotear la razón, la lógica, la equidad, la verdad, la protección y la vida porque la interpretación subjetiva de las normas así lo permiten? Y exigen pregonando a los cuatro costados que debemos respetar la majestad de la justicia. ¿Sí merecen este tipo de “justicia” y de “majestad” algún respeto?

Pues bien. Ahora las nuevas inocentes, fungiendo como víctimas con toda su familia hasta el cuarto grado de consanguinidad y tercero de afinidad, hacen responsables a priori a los sacrificados familiares del estudiante asesinado por lo que supuestamente les pasará en su futuro, olvidando que su complejo de culpa será el azote inclemente y eterno, día y noche, de sus conciencias.

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Autor: Epistolas Laicas
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