Jueves 09 de Marzo de 2017 - 12:01 AM

Nueva Constitución

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Columnista: Epistolas Laicas

Ningún colombiano había soñado que ya nos habían impuesto y aprobado una nueva Constitución que está rigiendo desde la pantomima que concluyó con el cacareado Pacto de La Habana. Y cuando el primer Pacto fue rechazado por la mayoría del pueblo colombiano, el gobierno le amarró conejo al país y aprobó con sus reconocidos títeres dizque un nuevo pacto, otro esperpento contra la dignidad y la democracia, pero camuflado entre el sinnúmero de mentiras con las que JMS osa distinguir sus intervenciones. Sus compinches del Congreso, debajo de las sábanas, con la luz apagada y avergonzados de su entrega y falta de honestidad y carácter, aprobaron un“nuevo” mamotreto de más de 300 páginas entre las cuales se pueden encontrar bellezas literarias como esta: “En caso de que los contenidos del Pacto de La Habana contradigan o difieran con lo establecido en la Constitución de 1991, será el texto de La Habana el que prime sobre la Constitución”. Este desafío e irrespeto a la voluntad popular y esta clara manifestación de antidemocracia, rayana en la dictadura, nos convierte a los colombianos en carne de cañón, peor que si hubiese continuado la confrontación armada con quienes dizque iban a imponer la guerra en las ciudades, trasteada del campo.

Este es uno de los tantos productos de la mermelada, aplicada a sus abyectos, a quienes el titiritero mayor sabía que le responderían en la forma como él lo necesitaba para sus fines preconcebidos. Nada peor le podría haber ocurrido a Colombia, considerando desapasionada pero patrióticamente nuestro inmediato futuro.

Para al menos ser consecuentes con nuestro proceder siempre medroso y temerario, deberíamos pedir que se cambiara la letra de nuestro Himno patrio, se redibujara el Escudo y se rediseñara la bandera, porque la cobardía de los colombianos demostrada en su silencio cómplice, es el peor inri de nuestra indignidad.

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Autor: Epistolas Laicas
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