Martes 31 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Palabras inútiles

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Columnista: Ernesto Rueda Suarez

Con el “affaire” Uribe vuelve el falso dilema de si estamos en derecho o en política, una política que se define de antemano como persecución o ilegalidad, como destrucción perversa del “enemigo”. Hay casos paradigmáticos; en la Antigüedad, Sócrates es condenado por enseñar cómo se construye verdad, y aunque no sé si Platón fue traidor a su maestro, nos quedó para siempre su versión socrática de sabiduría. Llevamos más de dos milenios discutiéndolo. Ahora está de moda la espléndida novela del español Marcos Chicot, ‘El asesinato de Sócrates’ –finalista del Premio Planeta 2016- , que recrea esa historia otra vez. El juicio a Sócrates es un faro inextinguible cuando se trata de buscar verdad, incluida la jurídica, impregnada de juicios morales y éticos. Y aquí tenemos otro falso dilema: de si hay ética en el derecho. ¡Por supuesto, como en todo lo humano! Un caso moderno es el de Alfred Dreyfus, acusado y condenado por espionaje y antisemitismo. En ambos casos triunfó, en principio, el sacrificio de la verdad.

No hay una separación tajante y excluyente entre Derecho y Política, pero otra cosa muy distinta es convertir o identificar una causa judicial en una acción política deliberada, derrumbando el reino del Derecho, que es un legado sagrado de la modernidad y de la civilización contemporánea. Ni tampoco es lícito ni moral construir un sistema de derecho de bolsillo, como en el caso de los autoritarismos. Por eso asusta en Colombia que se proponga una Corte única, manipulada por el Ejecutivo. La “acción política” que derrumba el Derecho termina en vulgar “agitprop” –el término, ahora en desuso, se lo debemos a la neolengua de los regímenes totalitarios-, agitación y propaganda con fines políticos populistas y antidemocráticos.

En Colombia no necesitamos ninguna “agitprop”, como ya empieza a verse con el “affaire” Uribe, sino una Justicia que trabaje dentro de los cánones legales establecidos, que esclarezca la verdad, basada en investigación, hechos objetivos y en evidencias empíricas contundentes, probables y demostrables; sin espectáculo.

¿Qué más se puede pedir?

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Autor: Ernesto Rueda Suarez
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