Martes 07 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Palabras inútiles

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Columnista: Ernesto Rueda Suarez

La situación venezolana actual recuerda el título de una de las novelas del nigeriano Chinua Achebe: “Todo se desmorona”, una de las cumbres de la literatura mundial africana, que puede estar en la misma mesa de Soyinka, Coetzee o Gordimer. La semana pasada, en un congreso de su partido,“Tirano” Maduro reconoce que todo ha sido un fracaso, y se autoseñala como responsable. No se sabe bien si fue un lapsus, o cinismo estúpido elevado al infinito, o una macabra burla.

Días antes había anunciado una de sus obras maestras para arreglar la economía: quitarle cinco ceros a un billete que los tuviera, el de 100.000 bolívares. Con ese superbillete de un bolívar se puede comprar una fotocopia, un caramelo, un pan o un huevo. Gasolina sí muchísima. El problema es, además, conseguir los billetes físicos, o que los cajeros o datáfonos funcionen, para poder gastar los 20 millones del cupo diario, siempre que encuentre lo básico necesario.

Ya en el 2008 habían quitado tres ceros. En conclusión, el dinero ha desaparecido y tal vez volvemos a la comunidad patriarcal primitiva, solo que en esas comunidades –idílicas e idealizadas no solo por los marxistas radicales del siglo XIX- no hubo ninguna peste capitalista, ni hiperinflación, ni desplome de los servicios públicos, ni hambre, a menos que se presentara una catástrofe natural o guerrera, de esas que impulsaban las oleadas migratorias.

La hiperinflación venezolana pone a delirar nuestra mente, tenemos una enorme dificultad para imaginar cómo puede existir una sociedad que espera para este año una de 1’000.000% según el FMI, más las dramáticas contracciones acumuladas del PIB.

Ese es el tamaño del fracaso confesado por Maduro y sus compañeros de viaje. Y para completar montan un atentado increíble, achacado a sus enemigos internos y externos. Más represión, persecución y migración. Naomi Klein nos ilustró el capitalismo del desastre (“Teoría del shock”), en Venezuela algunos hablan de un (anti)capitalismo de la peste, y esto recuerda también a Albert Camus. Todo se desmorona.

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Autor: Ernesto Rueda Suarez
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