Martes 04 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Palabras inútiles

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Columnista: Ernesto Rueda Suarez

Desde la Antigüedad tardía no ha habido institución universal más poderosa que la Iglesia católica, y pese a los continuos procesos de laicización y secularización de los últimos 500 años, su poder sigue siendo inmenso y solo la FIFA le puede disputar fieles. En una religión que hereda el Imperio Romano y conquista Occidente pasa de todo. Y ahí… sigue, con una interminable historia de escándalos, corrupción y criminalidad. Como todas las iglesias. De la comunidad cristiana primitiva nos quedan heroicas y bellas historias y mitos, algunos afincados desde el inicio, como la renuncia sexual, que perturbó las mentes más brillantes de la antigüedad católica, como Pablo y Agustín, y también a los últimos papas. Es probable que pederastia y pedofilia existan desde Caín y Abel, y la percepción que la sociedad ha tenido sobre ellas sea cambiante, al paso del proceso de civilización. Hoy día es inadmisible e inaudito, comparable al incesto o al canibalismo. La pretendida renuncia sexual es un fracaso total y va más lejos de la depredación sexual de niños y jóvenes; está apareada con el abuso del cuerpo de lado más vulnerable de la sociedad, y no estará lejos el día en que comunidades religiosas de mujeres tengan un #yotambién.

El Presidente de la Conferencia Episcopal estadounidense dijo que la Iglesia sufre una “catástrofe moral”. Se trata de criminales, que deben ser castigados, pero es insuficiente. La Iglesia tiene que reformarse en puntos clave, y uno de ellos es el problema de la renuncia sexual, el celibato, que no es dogma.

Increíble que a seres humanos les impongan conductas inhumanas. La perversión está en la Iglesia, al no reconocer la importancia de la sexualidad y las desastrosas consecuencias de reprimirla. El papa Francisco que asuma la crítica mundial por persistir en la ocultación y la invisibilidad de la “catástrofe moral” hasta que se hace escándalo, y dando poderosas armas a los buitres más voraces e hipócritas, que quieren llevar a la Iglesia a la más oscura caverna.

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Autor: Ernesto Rueda Suarez
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