Domingo 15 de Abril de 2018 - 12:01 AM

Memoricidio

Comparta este artículo ›

Columnista: Francisco Bernate Ochoa

Se cumple esta semana un aniversario más, el número 70, de la muerte de Jorge Eliécer Gaitan Amaya, sin que Colombia le ortorgue a este ilustre compatriota el lugar que le corresponde en nuestra historia y, por el contrario, día a día se extingue su legado, en lo que su hija, Gloria, ha denominado acertadamente un memoricidio. Pareciera que lo único que pretende perpetuarse entre nosotros, es la idea de un Caudillo con una oratoria maravillosa, un penalista destacado, irrepetible  en su forma de ejercer la profesión, cuyo asesinato está rodeado de todo tipo de misterios y se señala como el punto de partida de la violencia en Colombia.

Entre nosotros, la memoria de Gaitán suele cubrirse de una especie de manto mítico, en el que abundan las leyendas y se debate incluso hasta la fecha y el lugar de su nacimiento. Más allá de eso, poco o nada se comenta sobre sus ideas, sobre sus aportes a la academia, o la forma en que cambió para siempre la manera en que se hace política entre nosotros.

Podríamos decir que, a hoy, la publicación -con una limitada circulación- de su obra científica, el que colegios o vías lleven su nombre, y su imagen en un billete, curiosamente el de más baja denominación, son los únicos homenajes que nuestro país le ha rendido a Gaitán, impidiendo que las nuevas generaciones dimensionen la verdadera magnitud del pensamiento y la influencia que entre nosotros ha tenido su ideario y, sobretodo, el que fue un pionero en la manera en que se hace política entre nosotros.

Este nuevo  aniversario de la muerte de Gaitán debe significar un llamado de atención para que nos alejemos del mito y conozcamos la realidad, su pensamiento, sus aportes, la actualidad de sus ideas en nuestra sociedad, y estudiemos su legado, pues, de lo contrario, seguiremos perpetuando el memoricidio al que asistimos desde hace ya 70 años.

 

Publicidad
Autor: Francisco Bernate Ochoa
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.