Jueves 24 de Mayo de 2018 - 12:01 AM

Una nueva salida en falso de la JEP

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Columnista: Francisco Bernate Ochoa

Definitivamente lo que está sucediendo con la JEP merece un seguimiento y amerita dejar una constancia histórica para que las generaciones que están por venir conozcan lo que está sucediendo en nuestro país. Prefiero pasar por aburrido que ser cómplice de las terribles decisiones que se están tomando en este tribunal y que son un desafío a la institucionalidad y la democracia. Desde el inicio se sabía que la JEP no contaba propiamente, salvo honrosas excepciones, con profesionales reconocidos en el mundo jurídico, y menos con personas experimentadas en la rama judicial, reitero, con destacadas excepciones. Esto pronto produjo sus efectos cuando las primeras pugnas al interior de este organismo se relacionaban con puestos, carros y todo tipo de vanidades superfluas que en nada tienen que ver con su quehacer. Posteriormente, los colombianos supimos que estaban trabajando, sin estar facultados para ello, en la expedición, casi nada, de un Código de Procedimiento Penal. Es decir, ellos mismos se fijaban sus propias reglas, algo que en Colombia está reservado al Congreso y que no forma parte de los acuerdos del Teatro Colón, pero que, por supuesto, se ajusta al ego de algunos de quienes integran esta corporación. Pero, como dice el famoso adagio toda situación, por muy mala que, sea es susceptible de empeorar, y la JEP, aplicando su propio reglamento decidió llevarse por delante las reglas que rigen la extradición y suspender el proceso de entrega de alias ‘Jesús Santrich’, un craso error desde lo jurídico y desde lo político que va a poner en aprietos al Gobierno y que sonroja a cualquier persona que haya pasado más de 10 minutos en una facultad de Derecho. Desde lo jurídico, esta decisión es un verdadero y auténtico desaguisado, pues sabido es que solamente pude suspenderse un proceso en curso, y que la extradición requiere para iniciar la presentación de una solicitud formal por parte de Estados Unidos, que en este proceso no se ha producido. A ello, debe sumarse el que resulta increíble que se abra un proceso probatorio para determinar que el año 2017 es posterior al 2016, algo inexplicable, pero no sorprendente.  Pero, además de ello, cuando se introduce la suspensión de un proceso de extradición y se abre el trámite a un debate, se está desconociendo la esencia de esta figura, que no permite que un Estado juzgue la actuación de su similar. Esta deficiente comprensión de la figura de la extradición sin lugar a dudas generará una respuesta de los Estados Unidos, y podrá al Gobierno Nacional en serias dificultades de orden diplomático. La JEP definitivamente nos ha demostrado que cada día puede ser peor que el anterior.

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Autor: Francisco Bernate Ochoa
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