Sábado 04 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Vacaciones

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Columnista: Francisco Bernate Ochoa

fbernate@franciscobernate.com

Llega la fecha del receso escolar y programamos unos días de descanso en compañía de nuestros seres queridos, seleccionamos el destino, realizamos el presupuesto y llegamos así a las fechas establecidas para desconectarnos de la cotidianidad. Lo que viene es un poco más dramático, pues el nuestro es un país que se ha acostumbrado a que descansar no está bien y que estamos hechos para trabajar y nada más. La dinámica laboral en nuestro país hace que quien pide sus vacaciones sea visto como el infiel que abandona el cargo y carece de compromiso institucional. De hecho, lo normal es que al mismo momento de pedir el permiso correspondiente, lejos de estar exigiendo el cumplimiento de un derecho fundamental, el descanso, pareciera estarse justificando de cometer una grave falta, y es por ello que de inmediato se compromete a no desconectarse y a estar al tanto de lo que se requiera. Toda una tortura.

Mientras en los países europeos y en los de nuestro continente es normal que el mandatario se retire un tiempo a gozar de sus vacaciones y en manera alguna ello es censurado, ¿qué sucedería en Colombia el día que un Presidente manifieste que saldrá de vacaciones? De inmediato sería objeto de todo tipo de cuestionamientos, y es por ello que entre nosotros existe la imagen de que nuestros dignatarios no tienen derecho a descansar. No solamente el descanso es un derecho humano, necesario para el desarrollo del plan de vida de cada ciudadano, sino que, al proporcionar el descanso necesario, se permite que realicemos mejor nuestras labores. Una persona que tiene un adecuado equilibrio entre su vida laboral y el aspecto personal, será a su vez un mejor ciudadano, más enterado de nuestra propia realidad. Quizá el que nuestra sociedad no vea con buenos ojos el tiempo libre pueda ser la explicación de lo insoportablemente caldeada de la realidad nacional, en el que los debates ya no encuentran límites, y donde todos pareciéramos en una permanente gradería de un acto circense barbárico, esperando quién será el crucificado del día, fascinados por el castigo, el delito, el alarido, el maltrato, y repudiando el análisis profundo de argumentos. En tiempos como los actuales, en los que la polarización está llegando al extremo de poner en riesgo la propia vida de quien piensa diferente, bien vendría una reflexión sobre la importancia del descanso.

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Autor: Francisco Bernate Ochoa
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