Sábado 04 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

De bacterias y hongos

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Columnista: Gisela Ruiseco Galvis

gruisecog@yahoo.com

Hemos perdido consciencia de los elementos y procesos que nos permiten vivir. Tomemos por ejemplo la agricultura. Antes, y todavía en algunos sitios, esta funcionaba en un ciclo perfecto: los desechos humanos y agrícolas se usaban, entre otras cosas, para alimentar la tierra y sus habitantes –desde las minúsculas bacterias hasta las gigantescas redes de hongos– que, hoy lo sabemos, son responsables de mantenerla viva y fértil. Y volvían a crecer los alimentos. Recientemente, rompimos ese ciclo milenario y lo cambiamos, con la arrogancia propia de nuestra cultura occidental, por una cadena lineal absurda. Para “fertilizar”, se aplican agrotóxicos producidos en fábricas, bajo la creencia (falsa) de que podemos seguir cultivando indefinidamente en el polvo muerto resultante. Los desechos no encuentran el camino de vuelta, pues además son tóxicos, estorban y van a parar a otro lado causando costos y daños considerables.

Estas prácticas irracionales nos están pasando factura. Para quedarnos con el tema suelos, y según un estudio de la ONU (Perspectiva Global de la Tierra), un tercio de los suelos de nuestro planeta está severamente degradado, y la causa principal es ¡la expansión de la agricultura industrial! Es alarmante esta cifra: incluso sin degradación necesitaríamos varios planetas para aguantar un consumo al estilo occidental de la población mundial creciente.

Queda claro que debemos reinventar nuestros esquemas agrícolas. De esto se encarga, entre otras disciplinas, la agroecología, cuya meta es diseñar sistemas agrícolas que sean sostenibles. Esta ciencia además procura trabajar mano a mano con la sabiduría ancestral de los que trabajan la tierra y conocen sus ciclos.

Cabe destacar que en este campo hay una eminente científica colombiana que trabaja en Berkley, EE.UU: Clara Inés Nicholls.

Justamente en Colombia, y siguiendo los impulsos provenientes de las Naciones Unidas para destacar la importancia de la agricultura campesina, esta hoy retoma el lugar y la dignidad que le corresponde con la consolidación de la Red Nacional de Agricultura Familiar, Renaf.

A propósito: ¡no al uso del glifosato!

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Autor: Gisela Ruiseco Galvis
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