Viernes 10 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Fraude constitucional

Comparta este artículo ›

Columnista: Gustavo Galvis Arenas

Uno de los aspectos más interesantes del Derecho es el fraude constitucional. Consiste en utilizar la Constitución para modificar sustancialmente las instituciones emblemáticas. El ejemplo más claro que trae el tratadista Pedro De Vega es el utilizado en la Alemania hitleriana para modificar la Constitución de Weimar. Con el mismo articulado basado en la Constitución acabaron con el Parlamento, los partidos políticos, las libertades públicas y convirtieron al líder del partido Nazi en el jefe de gobierno. Igualmente proclamaron la grandeza de los arios y la persecución a los judíos.

Terminada la Segunda Guerra mundial, durante el juicio de Núremberg, uno de los altos jerarcas nazis se defendió diciendo que ellos, el gobierno nazi, no habían violado ninguna ley ni la Constitución, que todo lo habían hecho en cumplimiento de las normas. Y en parte tenían razón, apoyados en la Constitución, habían violado todas las normas. Era el fraude constitucional. Pero también Mussolini hizo lo mismo y logró apoderarse del gobierno, predicar que “todo dentro del Estado nada fuera del Estado”. Llevó a los italianos a la Segunda Guerra mundial en compañía de los nazis alemanes.

En Venezuela han hecho algo parecido. Con la Constitución en la mano convocaron a una asamblea constituyente y esta le quitó todos los poderes al Parlamento. De ahí en adelante la célebre asamblea constituyente legisla mediante un fraude constitucional.

En nuestro país se intentó aprobar una reelección con fundamento en la Constitución del 1991, mediante el referéndum, institución nueva aprobada en la nueva Carta Magna.

Se pretendía que nuestros gobernantes pudieran perpetuarse en el poder. Ambición antidemocrática de muchos jefes de gobierno que aspiran al presidencialismo. De ahí a la dictadura solo hay un paso.

Es el fraude constitucional.

Publicidad
Autor: Gustavo Galvis Arenas
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.