Domingo 14 de Julio de 2013 - 12:01 AM

Duelo de titanes en el Catatumbo

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Columnista: Horacio Serpa

En el Catatumbo hay un pulso enorme entre el gobierno y el paro ciudadano. Ninguno quiere dar su brazo a torcer. La parte oficial reclama la suspensión de las vías de hecho, principalmente el bloqueo de carreteras, y el movimiento cívico asegura que no acepta sino la declaratoria de zona de reserva campesina. Las conversaciones se rompieron. En estas condiciones la situación, delicada de por sí, puede agravarse. Se requiere mucha cabeza fría para no cometer imprudencias ni dejarse provocar. Si cada quien sabe que el mejor sistema de lograr acuerdos es el diálogo, pronto se restablecerán las conversaciones.

Todo el mundo acepta que las peticiones de la comunidad campesina son válidas, justas. La manera de reclamar es lo que ha generado distancias. Pero el campesinado dice que si no protesta, que si en sus marchas no bloquean carreteras y calles, nadie les presta atención. Según ocurren las cosas, tienen razón. A su vez el gobierno dice que denunciar y reclamar es lícito, pero que no hace acuerdos obligado, bajo presión indebida, con paros que afectan la tranquilidad ciudadana y perjudican los derechos de mucha gente. También tiene razón en cuanto a que no se deben lesionar los intereses de los que no forman parte de la protesta y es inconveniente sentar el precedente de que para alcanzar satisfacciones sociales se necesita alterar el orden público y arrodillar a la autoridad.

¿Qué hacer? La sabiduría consiste en encontrar el justo sentido de las palabras. Cuando el presidente Santos afirmó que no va a ceder a las malas, que a la zona de reserva campesina “no se puede llegar por la presión de las vías de hecho”, puede estar diciendo que está dispuesto a aceptarlas si la solicitud se hace a las buenas. Es el mensaje. Si lo que importa son los resultados, ahí hay un motivo serio de reflexión. Mantener la protesta sin bloquear las carreteras y discutir en un nivel de mutuo respeto podría ser la solución. Así se mantendría el llamado “principio de autoridad” y la comunidad alcanzaría el objetivo deseado. Búsquenle“la comba al palo”.

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Autor: Horacio Serpa
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