Sábado 16 de Junio de 2018 - 12:01 AM

La polarización como arma

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Columnista: Hortensia Galvis Ramírez

El estado de polarización en que se encuentran muchos países de la tierra no es una casualidad. Ha sido sembrado cuidadosamente por aquellos llamados "El gobierno secreto de las élites", o "illuminati", que tienen un largo historial de manipulación, y actúan por encima de los gobiernos que irrisoriamente se llaman democracias.

Su método de dominio es muy sencillo: "Divide y vencerás". Un ejemplo de ello fue la Segunda Guerra Mundial: escogieron a un personaje (Hitler) y lo apoyaron para que con sus ideas y demagogia incendiara y polarizara las mentes de los europeos.

Luego, a los bandos contrarios les vendieron el armamento necesario, financiándoles la guerra con los resultados conocidos. Cuando esta terminó se presentaron como salvadores concediéndoles amplios préstamos de sus bancos para la restauración.

Lo mismo ocurre ahora en muchos países del hemisferio occidental, la polarización que se vive es del todo evidente. En Bélgica: flamencos contra franceses; en España: nacionalistas catalanes contra el gobierno central, y en toda Europa los ciudadanos originarios contra una ola, cuidadosamente provocada, de inmigrantes musulmanes y africanos ajenos a su cultura.

Pero Suramérica no se queda atrás: en Venezuela, Nicaragua y Colombia también estamos pasando por la amarga experiencia de la polarización. El método de promoverla es el mismo: apoyan a un buen orador que genere controversia, para que con su discurso inflame a partidarios y opositores. Venderles armamento es esencial, porque las guerras son la forma más eficaz de reducir la población "indeseable", objetivo principal de otra sección illuminati, llamada el "Club de Roma", que tiene a su cargo el control demográfico de la población no-blanca.

¡Salgamos del perverso control de la élite global! "La unidad hace la fuerza". Capitalismo y socialismo son dos opuestos que se complementan.

Una síntesis con lo mejor de ambos sistemas nos llevará por el camino medio, que es el correcto. Así, unidos podremos trabajar por el progreso en beneficio de la gente, produciendo: abundancia, armonía y felicidad, desprovistas de colores políticos.

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Autor: Hortensia Galvis Ramírez
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