Jueves 07 de Junio de 2012 - 12:01 AM

El caso Sigifredo: la sensación de un error judicial

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Columnista: Instituto De Victimología Usta

Profunda preocupación y hondo impacto ha causado en la sociedad colombiana el caso del exdiputado vallecaucano Sigifredo López, no sólo por haber pasado de la condición de víctima a la de victimario, sino porque las pruebas que presuntamente lo incriminan, no parecen tener la contundencia suficiente para imputarle el crimen y asegurarlo con la medida de detención.

Pero ha causado también enorme perplejidad en la ciudadanía el hecho de que la Fiscalía lo hubiera capturado y privado de su libertad para después cotejar con organismos internacionales la veracidad de las pruebas de cargo. Como quien dice, lo capturaron como sindicado para después probarle su delito, cuando el sentido común enseña que primero deben tenerse las pruebas suficientes de la participación en el delito para de tal manera proceder a la captura. Es un principio elemental de seguridad jurídica y respeto por el debido proceso, máxime cuando se entiende constitucionalmente que el imputado está protegido por el principio de presunción de inocencia.

Difícil encrucijada en la que se encuentra ahora la Fiscalía, pues el primer mensaje que se ha enviado en este caso es que se actuó con ligereza, sin ponderación y sin solidez probatoria. Tanto que el investigador tuvo que acudir a otras autoridades para corroborar técnicamente lo que en principio se consideró como la base de su captura. Si no estaba seguro de las pruebas existentes contra Sigifredo, no debió capturarlo. Además, vuelve la polémica acerca de la validez de los testimonios de los desmovilizados, muchos de ellos desestimados por mentirosos o por el afán de recibir beneficios judiciales.

El asunto en el plano del proceso penal trae a la memoria la cantidad de errores judiciales que se cometen al interior de la administración de justicia, la situación de muchos ciudadanos que han sido capturados, encarcelados y luego liberados y absueltos, quedando un sabor amargo de insensibilidad, irrespeto por la dignidad humana y desprecio por la libertad de las personas. Y ello se asimila, peor aún, con actuaciones contrarias a la ley y sin rigor probatorio por parte de los funcionarios judiciales.

Independientemente del desenlace final del impactante caso contra Sigifredo López, la lección por aprender es que la Fiscalía debe exigirse al extremo en sus actuaciones probatorias antes de ordenar la captura de una persona, debe obrar con criterio jurídico recto y seguridad procesal, y actuar con prudencia y sensatez, pues de lo contrario una mala y deficiente investigación se convertirá en una amenaza de la justicia contra toda la ciudadanía.

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Autor: Instituto De Victimología Usta
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