Viernes 29 de Junio de 2012 - 12:01 AM

¡Otro escándalo en el Congreso y aún no hacemos nada!

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Columnista: Instituto De Victimología Usta

En materia de escándalos, mucho ha sucedido en el Congreso. Por solo citar algunos, recordemos que a un parlamentario no le alcanza el sueldo para la gasolina; que otros aparecen involucrados en las irregularidades de la contratación en Bogotá; que otro conduce sin pase y elude someterse a la prueba de alcoholemia; que varios se ausentaron de la sesión parlamentaria la noche en que se votó el proyecto de ley mediante el cual se pretendía sancionar con cárcel a quienes condujeran en estado de embriaguez; y ahora, que los congresistas encargados de dar en el Capitolio el paso final para la Reforma a la Justicia incurrieron, afirman algunos, en un “desconocimiento criminal del reglamento del Congreso para terminar beneficiando a unos pocos”.


Pero bueno, conocido el hecho escandaloso siempre aparecen las voces de asombro y repudio por tan execrables situaciones, que no pueden repetirse. Vienen entonces las investigaciones exhaustivas, las pesquisas, los procesos y en algunos casos, las sanciones por parte de los organismos de control; pero nada que llegan las acciones concretas de quienes elegimos a los senadores y representantes, porque siempre, aún con escándalos de por medio, terminamos con los mismos y en las mismas, sin que nos importe en lo más mínimo lo que terminan haciendo.


Ante tan bochornoso espectáculo como el de “la Reforma a la Justicia”, los colombianos del común no deberíamos pasar impávidos una vez más. No es suficiente que todo se solucione con la renuncia del Ministro de Justicia, con el posterior acuerdo de los congresistas y el Gobierno para hundir la reforma judicial y con el repudio generalizado de los ciudadanos de bien que se muestran dispuestos a acudir a las urnas para impedir que la amangualada reforma judicial sea una realidad.


Aquí hace falta algo más, aquí se requiere contundencia y efectividad como la que generó, en su momento el movimiento estudiantil de la séptima papeleta, que terminó dando lugar a la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente. No podemos seguir teniendo senadores y representantes que son una vergüenza para el país, personajes que en lugar de buscar el bienestar de todos trabajan en procura de su beneficio personal, Parlamentarios a los que poco o nada les importan su electores y nada mejor para este propósito que pensar seriamente en el mecanismo jurídico para revocarles el mandato que en mal momento les otorgamos y poder elegir a quienes de verdad merezcan estar en el Congreso.   

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Autor: Instituto De Victimología Usta
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