Miércoles 11 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Un sentimiento llamado UIS

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Columnista: Isaí Fuentes Galván

Luego de graduarme como bachiller y cumplir con mi servicio militar obligatorio, por allá por el año 1993, me encontraba ante el dilema existencial de definir la profesión que ejercería el resto de mi vida. Mí manada, como acostumbro llamar a mi familia, conformada por mis padres y tres hermanas, era como casi todas las familias de la época de la ciudad: de clase media, en la que el mayor anhelo de los padres era “sacar a sus hijos profesionales”.

Pese a que no faltaba nada y el amor familiar sobreabundaba, existían limitaciones económicas que restringían la posibilidad de escoger la profesión que se quería a las que ofrecía la única alternativa de educación superior pública de la ciudad: la Universidad Industrial de Santander, UIS. El presupuesto familiar no alcanzaba para pagar universidad privada, así que las opciones eran la UIS o la UIS.

Desde pequeño fui músico, empírico, pero músico; así que pensé inicialmente en estudiar música. Recuerdo que presenté el examen de admisión con un maestro polaco de música clásica que emocionado “se me pegó” con el piano a mi rústica pero emotiva interpretación con guitarra de palo de “por qué te tengo que olvidar” de José Feliciano. Ese día hubo una mágica y espontánea sincronía con el maestro que conjugó mi “feeling” rockero con su gusto clásico. Lo supe, porque se despelucó. Luego pensé que no quería ser profesor de música y lo dejé como hobby.

Las otras carreras que me gustaban eran la Sicología, la Comunicación Social y el Derecho. Mi hermana que estudiaba bacteriología soñaba con tener un hermano médico. El primero en la familia. Aunque el puntaje del Icfes me alcanzaba, la sola idea de ver sangre me hizo abandonar la idea.

Cuando estaba a punto de irme para Alemania a estudiar control aéreo, gracias a un amigo de la familia que ocupaba un alto cargo en la Aeronáutica Civil, Dios cambió mis planes y abrieron Derecho en la UIS. Me convertí en abogado. Fue así como la UIS entró a mi vida y se quedó para siempre en mi corazón.

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Autor: Isaí Fuentes Galván
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