Martes 17 de Julio de 2018 - 12:01 AM

El médico internista

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Columnista: Jaime Calderón Herrera

La medicina evoluciona de manera constante, por lo que los médicos debemos adaptarnos de manera permanente. La Revolución Industrial del siglo XIX impactó de manera positiva y negativa a la humanidad, rompiendo paradigmas e impulsando a la ciencia de manera exponencial, haciendo posible la producción de antibióticos y vacunas que salvan millones de vidas. Pero la transformación de la industria hacia los derivados de la petroquímica, afectó de manera grave al medio ambiente y al ser humano, produciendo la aparición de nuevas enfermedades. En los tiempos actuales, la medicina digital, la genómica, la inteligencia artificial y la robótica están revelando grandes equivocaciones del presente y del pasado en materia de enfermedad y salud, presionando con el nuevo conocimiento, cambios profundos que los médicos nos retardamos en adoptar.

En general, lo nuevo se construye desde preceptos anteriores. La “medicina de precisión”, sustentada en la genómica permite diseñar tratamientos individualizados, por ejemplo, si determinado medicamento le va a ser eficaz, o simplemente es inocuo, o aún, si le va a causar daño. Lo anterior no es otra cosa que el redescubrimiento del viejo aforismo “no hay enfermedades sino enfermos”, atribuido a Claude Bernard, fisiólogo del siglo XIX.

El bastión que ha preservado la calidad, el humanismo y el conocimiento médico ha sido lo que se conoce como “Medicina Interna” y cuyo origen o inspiración se le atribuye a Sir William Osler, y de quien les comparto los siguientes aforismos: “El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad”. “Uno de los primeros deberes del médico es educar a las masas a no tomar medicinas”. “No hay, en verdad, especialidades en la medicina, ya que para saber completamente muchas de las enfermedades más importantes, un médico debe familiarizarse con sus manifestaciones en muchos órganos”.

Los médicos internistas, guardianes de la buena medicina son hoy la respuesta a los logros por venir desde la revolución digital y en un sistema de salud que requiere de integración, humanismo, reconocimiento y empoderamiento del paciente.

El pasado 12 de julio, conmemoraron el “día del médico internista”, a ellos va mi reconocimiento, gratitud y aliento.

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Autor: Jaime Calderón Herrera
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