Martes 31 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Metamorfosis de la oposición

Comparta este artículo ›

Columnista: Jaime Calderón Herrera

Suena ya lejano cuando para posesionarme en el cargo de médico rural tuve que definir una filiación política que no podía ser diferente a liberal o conservadora, dada la “milimetría” de los empleos públicos, corolario de los acuerdos del Frente Nacional. A partir de dicho acuerdo, el clientelismo sería el soporte de las colectividades partidistas y las ideologías y programas pasarían al olvido. Habiendo sido mi padre ya por entonces un congresista y un gobernante conservador, y habiendo yo pasado las páginas de diferentes relatores de nuestra historia, pensé que mi talante no coincidía con el conservadurismo y que mi simpatía por la social democracia europea me inclinaba a escribir “liberal” en el espacio correspondiente del formulario. Luego de tiempos sin oposición entre los partidos, vino Virgilio Barco, quien designó un gabinete exclusivamente liberal, promoviendo una oposición que anunció como aquella que fiscaliza serena y civilizadamente. “En una democracia, los derrotados en elecciones pierden el derecho a administrar el país; pero no el de expresar a través de sus voceros su inconformidad (…). Más que a los críticos le temo a la ausencia de fiscalización. (Para mi Gobierno) pido una constante vigilancia política desde las Cámaras, desde los medios de comunicación y desde todos los foros donde se expresan libremente los colombianos”. (La oposición política, Patricia Pinzón de Lewin). Luego se reinventa el Frente Nacional con un partido en el poder, gobernando con una fracción del otro partido, mientras la restante se proclamaba como opositora. Después de la Constituyente del 91, proliferan los partidos y la “mermelada” y la oposición es estigmatizada como indeseable y confundida erróneamente con la guerrilla, hasta el advenimiento de una era, en la cual el Presidente fungía como oposición a sus ministros, es decir a su gobierno.

Dicha oposición fuera del gobierno se hace crecientemente virulenta por ocho años. Preguntado en entrevista el Presidente saliente su opinión acerca de este aspecto, dijo que lo agradecía, pues lo había obligado a trabajar el doble. Hoy dicha oposición en el gobierno la reclama “serena y civilizada”.

Publicidad
Autor: Jaime Calderón Herrera
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.