Lunes 15 de Julio de 2013 - 12:01 AM

La última frontera

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Columnista: Jaime Chavez Suarez

Con ocasión del intercambio de experiencias entre las cooperativas de diferentes partes del mundo, tuve la oportunidad de vivir la apasionante experiencia de pasar unos días en Alaska, región que para muchos nos parece remota e inhóspita, pero que, a decir verdad, encierra un mundo natural de características muy especiales, que bien vale la pena conocer.

Su territorio (1.717.854 km2), es de mayor extensión que Colombia y tiene gran riqueza de recursos naturales, mineros y geo-estratégicos. Está habitada por muy poca gente, menos de un millón, siendo Anchorage la ciudad más poblada con unos 250 mil habitantes.

Se dice que los primeros pobladores de Alaska llegaron de Asia, luego de cruzar el estrecho de Bering y que los nativos norteamericanos son sus descendientes, quienes se fueron extendiendo hacia el sur. Los ingleses y españoles se interesaron en su colonización, aún existen poblaciones hispanas, Córdova y Valdez; pero terminaron en manos de los rusos, quizás por el puente natural de Siberia y la similitud de su clima, tan adverso e inclemente en la mayor parte del año. Los exploradores rusos y europeos se mezclaron con los nativos, inicialmente de manera cordial y luego con violencia. La población nativa se redujo en un 80%, por los enfrentamientos y las enfermedades que les fueron transmitidas.

Alaska fue comprada por Estados Unidos a Rusia en 1867, en una suma, hoy irrisoria -a razón de cinco dólares por Km2-. Vino entonces la fiebre del oro en el oeste americano y fue subiendo por la costa, hasta llegar a su territorio. Más tarde, en la segunda mitad del siglo anterior, se descubrió el petróleo y comenzó el montaje de su explotación, con las consecuencias económicas y ambientales del caso.

Las finas artesanías, aún, hacen notar la fiebre por el oro en ciudades como Juneau, Ketchikan y Skagway. El petróleo se encuentra más al Norte. Pero, lo más importante de resaltar es la enorme riqueza natural de la vida silvestre, con sus glaciares, fauna y flora en tierra, mar, aire, ríos y lagos de la última frontera.

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Autor: Jaime Chavez Suarez
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